Crítica: Román (2018), de Majo Staffolani

Román (Argentina – 2018)
Estreno exclusivo a través de la plataforma Cine.Ar

Dirección y Guion: Majo Staffolani / Producción: Majo Staffolani, Vanessa Ragone / Fotografía: Mariana Bomba / Música: Florencia Bobadilla Oliva / Sonido: Alex Stef Savino / Montaje: Luca Castello, Majo Staffolani / Dirección de Arte: Antonela Schmid / Intérpretes: Carlo Argento, Gastón Cocchiarale, Gabriela Izcovich, Lara Crespo, Sebastián Villacorta, Juan Carlos Ricci / Duración: 61 minutos.

SACUDIR LA ESPERA

Sofocado por la rutina, el protagonista de Román oscila entre el sometimiento –a veces inadvertido– de sus movimientos, sentidos y cuerpo y los aparentes puntos de fuga redentores. La combinación de repeticiones y planos un poco más cerrados, por ejemplo, durante las charlas apáticas con la esposa o en las horas en la computadora se encuentra con gestos sutiles como la mirada ausente o los músculos tensionados bajo la ropa para subrayar el agotamiento de la repetición. Réplicas vencidas por la vida y la falta de sorpresa. La espera, entonces, se ofrece como la aliada perfecta: silenciosa, leal y en permanente aplazamiento; una compañera que no hace más que nutrir el letargo eterno.

Pero ¿qué ocurre si el deseo se cuela inesperadamente? ¿Cómo actúa un cuerpo que se despierta? ¿Y uno que se autodescubre? Las guardias en los departamentos disponibles de la inmobiliaria se transforman en refugios temporales para experimentar, en oportunidades para descubrir lo inexplorado; mientras que la forma de vincularse del hombre –tanto con los personajes los ya establecidos como los inesperados pero también con sí mismo– se quiebra para resignificarse. Porque después de despertar resulta imposible volver a lo anterior.

De este modo, María José Staffolani propone la irrupción del goce libre, con cuerpos diferentes que empiezan a reconocerse y que se permiten conducirse por lo que los moviliza y, a la vez, no les coloca rótulos ni los juzga. Poco importa si se trata de experiencias esporádicas o del inicio de una nueva etapa. Lo vital es animarse a disfrutar, a que el deseo atraviese cada fibra para sacudir todos los sentidos.

Por Brenda Caletti
@117Brenn

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