Crítica: Polvo de estrellas (2014), de David Cronenberg

Polvo de estrellas / Maps to the Stars (Canadá / Estados Unidos / Francia / Alemania – 2014)

Dirección: David Cronenberg / Guión: Bruce Wagner / Fotografía: Peter Suschitzky / Edición: Ronald Sanders / Música: Howard Shore / Intérpretes: Julianne Moore, Mia Wasikowska, John Cusack, Evan Bird, Olivia Williams, Robert Pattinson, Kiara Glasco y Sarah Gadon / Duración: 111 minutos.

Una limusina recoge a una joven que llega en autobús a Los Ángeles. Al ver la limusina podemos presumir que es una película de Cronenberg, porque últimamente en sus historias este vehículo funciona, no solo como transporte, sino como un elemento místico salvaje donde se suceden cosas fuera de las coordenadas habituales de la realidad cotidiana.

Con su nuevo filme Cronenberg nos arroja una comedia negrísima, una sátira sobre el mundillo de Hollywood, a su vez que nos plantea una tragedia griega en medio de este ámbito tan frívolo.

Una actriz madura, caprichosa, con temor a ser olvidada y obsesionada por un papel (Julianne Moore), una joven con la mitad de su cuerpo desfigurado porque se quemó viva (Mía Wasikowska), un actor adolescente en vías de recuperación de su adicción a la drogas (Evan Bird), un chofer de limousine con ansias de triunfar en la actuación (Robert Pattinson), y un gurú new age que succiona la sangre de las estrellas de Hollywood (John Cusack), son los personajes de este microuniverso en donde emergen como síntomas y se manifiestan de forma agresiva o autodestructiva.

Fantasmas del pasado, relaciones incestuosas, traiciones, falsas apariencias y sobre todo la muerte merodea como tema recurrente esta esfera donde el dolor es una sensación inmediata. El dolor y el humor conviven de manera natural, y el director posee la maestría de lograr que sus personajes no caigan en el grotesco absurdo. Ya que sus comportamientos despiertan risa y temor a la vez.

Polvo de Estrellas es una narración coral donde todos los protagonistas, de algún modo, están ligados entre sí. Una comedia trágica donde el humor funciona como catarsis, sino sería muy agobiante soportar tanta negrura. Por lo pronto está atravesada por varios géneros, y aunque el contenido es repetido las articulaciones de los motivos, en la historia, son continuamente novedosas.

Cronenberg siempre nos sorprende porque escapa a las convenciones, amplía las posibilidades de lo decible y de este modo cambia las condiciones de expectación. Con su Polvo de Estrellas nos propone una mirada virulenta de la sociedad de consumo, a la vez que ausculta sobre las características más perversas de la condición humana.

Por María Paula Ríos
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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