Crítica: Omar (2013), de Hany Abu-Assad

Omar (Palestina – 2013)

Dirección y guión: Hany Abu-Assad / Fotografía: Ehab Assal / Edición: Martin Brinkler y Eyas Salman / Diseño de producción: Nael Kanj / Intérpretes: Adam Bakri, Leem Lubany, Waleed F. Zuaiter, Samer Bisharat, Eyad Hourani / Duración: 97 minutos

Omar es un hombre joven que vive en Cisjordania. Nadia, su amor secreto, vive del otro lado de un gran muro al cual debe trepar tanto para verla como para encontrarse con Amjad y Tarek (hermano de Nadia), sus amigos de la infancia y compañeros de militante resistencia armada.

Cada nueva película de Hany Abu-Assad es la confirmación de un realizador tan talentoso como sensible. Él retrata, ya sea en formato ficcional o documental,  como es el devenir de la vida en un territorio controlado por una fuerza militar extraña.

Pero aun en Palestina la gente crece, se desarrolla, se enamora y eventualmente se traiciona, como en cualquier otro lugar del mundo. Claro que  mientras lo hacen debe atravesar  ciudades que son auténticos laberintos indescifrables. Los puestos de control de  El casamiento de Rana y el documental Ford Transit y los muros de Paradise Now y Omar terminan por delinear geografías opresivas y asfixiantes.

Omar es un thriller con tintes políticos y dramáticos que cuenta una historia de traiciones, de un amor casi imposible, de una resistencia política armada y, en última instancia, la crónica de una venganza. Una vez más Abu-Assad demuestra un amplio dominio del ritmo, desarrollando un relato que avanza en un in crescendo constante logrando transmitir el agobio que siente el protagonista a medida que avanza la película.

Trece años después de la aparición de El casamiento de Rana en Cannes da pena saber que el conflicto continúa y que por muchos años más Hany Abu-Assad tendrá que seguir describiendo las dificultades de vivir en Gaza y Cisjordania.

Por Fausto Nicolás Balbi
@FaustoNB

 

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