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TV: Crítica de “Nafta Súper”

Nafta Súper (Argentina – 2016)

Creadores: Leonardo Oyola, Nicanor Loreti / Producción: Marcelo Tamburri, Nicanor Loreti / Intérpretes: Juan Palomino, Diego Cremonesi, Lautaro Delgado, Pablo Rago, Sofía Palomino, Diego Capusotto, Dario Lopilato, Jazmín Stuart, Emme, Sebastián de Caro, Peto Menahem, Luisana Lopilato, Alejandro Awada, Naiara Awada, Diego Gentile, Sofía Gala Castiglione / Episodios: 8 (una temporada) / Cadena original: Canal Space.

HÉROES ANÓNIMOS

Bajo la premisa del what if (qué hubiera pasado si…?) como disparador, Nafta Súper imagina un mundo de superhéroes del conurbano bonaerense. ¿Qué hubiera pasado si Superman, en lugar de caer en un pueblo rural del medio-este americano, hubiera recalado en La Matanza? ¿Y si la mujer maravilla fuera una travesti? Y siguen los “y si” hasta completar un fantástico universo vernáculo. La serie es un spin-off de la película Kryptonita, estrenada en 2015 con gran éxito de crítica y espectadores, situación que propició esta apuesta a seriar aquella historia.

Nafta Súper mezcla el tono en extremo coloquial del universo bajo-popular (si se me permite el neologismo) con la solemnidad y pretendida seriedad de cartón de las películas de superhéroes. Allí la serie fracasa por generar una extrañeza que hace ruido de una máquina que funciona mal, que avanza, pero con una falla interior que avecina el desbarranco.

Esa solemnidad, además, es prestada. Con relativo bajo presupuesto se logran resolver un devenir en el que suelen primar los efectos especiales. Su resolución es tan acertada como deudora de la puesta en escena de Sin City (Robert Rodríguez, 2005). De allí surge la voz en off apesadumbrada, contando siempre un pasado de privaciones y tragedias; el montaje con profusión de planos de presentación y referencia; el delineado de las formas transformándolas en dibujos y el uso de escenarios digitales. Un detalle: las prostitutas en pie de guerra recuerdan sospechosamente a las lideradas por Rosario Dawson.

Por otro lado, el universo del conurbano con su propia lengua y códigos funciona de una manera armónica con la trama. La transposición del universo de superhéroes al mundo marginal funciona. Ello es lo que nos permite continuar con el visionado. Esto es llamativo ya que otro de los puntos fuertes de Nafta Súper son las actuaciones, que logran vencer la contradicción de tonos de la puesta en escena alcanzando construir personajes misteriosos y atrayentes.

En un mundo día a día más informatizado y globalizado, hay cada vez menos espacio para la leyenda, esa que James Stewart aconseja imprimir en Un tiro en la noche (The Man who Shot Liberty Valance, John Ford, 1962). Sin embargo, los héroes pueden aún descubrirse en el lodo de la marginalidad, donde todavía hay espacio para lo desconocido, donde todavía hay espacio para la leyenda.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

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