Crítica: Moving on (2020), de Yoon Dan–bi – MDPFF35

Moving on / Nam-mae-ui Yeo-reum-bam (Corea del Sur – 2020)
35 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Competencia Internacional

Dirección y Guion: Yoon Dan-bi / Producción: Yoon Dan-bi, Kim Gi-hyeon / Fotografía: Kim Gi-hyeon / Montaje: Won Chang-jae / Sonido: Kim Hyun-wook / Intérpretes: Yang Heung-ju, Park Seung-jun, Kim Sang-dong, Choi Jung-un, Park Hyeon-yeong / Duración: 105 minutos.

La trama de este filme de origen coreano dirigido por la realizadora Yoon Dan-bi presenta un drama familiar de naturaleza intimista y con una marcada relación con la tradición cultural de las historias familiares, aquellas narrativas icónicas de los relatos clásicos de oriente.

La adolescente Ok-joo vive con su familia, compuesta por su padre y su hermano menor Dongju. Esa familia de ausente figura maternal, subsiste habitando un pequeño piso, como un precario semisótano. Pero poco tiempo después comienza un proceso de demolición de las casas en aquel precario barrio, para llevar a cabo nuevas obras de reurbanización. Frente a la falta de reparo, techo y recursos, el padre decide llevar a su familia a la casa del abuelo de los niños.

El filme abre allí su narrativa del cuadro familiar, contado desde el punto de vista de la joven adolescente, nos ubica en este nuevo hogar sustituto, con la falta de dinero, de una madre que los ha abandonado y en un espacio tan distinto al que los había albergado en su vida hasta el presente.

La figura de los hombres, el abuelo ya muy mayor, mucho más endeble de lo que parecieran haber imaginado, la relación con ese padre que allí es a la vez hijo nuevamente, y ese vínculo hasta ahora no evidente se enlaza con las relaciones entre su hermano menor y la mirada de la joven Ok-joo que no puede adaptarse con facilidad a todo ese nivel de cambios en su vida y en la vida familiar.

La relación de los personajes en su silente distancia, en sus preocupaciones materiales, el dinero es un tema que circula de manera muy presente en los distintos caracteres y en el universo de este nuevo cuadro familiar.

El drama está sostenido por la perspectiva de tres generaciones, de sus temores, de sus búsquedas de la necesidad de hallar alguna forma de seguridad, de las sospechas y elucubraciones sobre los demás, de la problemática de los afectos.

Este abuelo, que ha sido construido de una forma nada idealizante, así como lo propone la directora en este filme, le da un nivel de dramatismo y de credibilidad al relato, alejándolo de cualquier idea edulcorada de la vida en familia. Más aun la fantasía cliché del sabio anciano oriental queda aquí atomizada por completo, y ubicada en cambio en la narración de un anciano, mucho más contradictorio y posible.

No podemos dejar de percibir en sus modos narrativos nítidos, austeros y ante todo muy centrados en la construcción de los caracteres, que habita la influencia de un cine japonés clásico que nos remite a una tradición narrativa más purista.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

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