Crítica: Legado del Mar (2017), de Gastón Klingenfeld

Legado del Mar (Argentina – 2017)

Dirección: Gastón Klingenfeld / Dirección de Fotografía: Nicolás Richat Entrevistas: Juan Iglesias, Leonardo Iglesias y Adrián Estergaard / Duración: 64 minutos.

En el Puerto Rawson, Provincia de Chubut, es el terreno elegído y en donde se desarrolla este documental dirigido por Gastón Klingenfeld. El objeto elegido, es un barco de madera pesquero llamado Pica I. En él, se teje una leyenda de más de sesenta años, la familia Iglesias es la dueña de esta embarcación y la protagonista de la historia de cómo se fundó Puerto Rawson.

Juan Iglesias, el patriarca y fundador del Pica I, es el que transmite a su descendencia el destino de seguir zarpando en el mar de la Patagonia. Por medio de primerísimos planos Juan, nos muestra y nos cuenta la historia del navío a través del relato y del plano que tan celosamente atesora junto a una antigua foto.

Este trabajo cuenta con testimonios de la familia mencionada y de las mujeres que se quedan en tierra cuando sus hombres se internan en aguas profundas, a sabiendas, de que el mar es peligroso y viven con la incertidumbre de no saber si volverán.

Esto hace que la narración tenga dos ejes bien marcados. Los testimonios son separados por imágenes fotográficas dando la sensación de ser imágenes vivientes, un excelente trabajo por parte de la dirección fotográfica de Nicolás Richa que logra atravesar la pantalla incorporando al espectador en los bellos paisajes de la Patagonia.

Gastón Klingenfeld se compenetra en la vida de estos hombres que crecieron en medio de barcos, en medio del mar, en medio de majestuosos paisajes. Se interna en el oficio de estos hombres mostrándonos cómo realizan el trabajo día a día.

Legado de mar es un excelente documental en donde lo observacional se nota de manera precisa. Al director no se lo ve intervenir y todo fluye como si no estuviéramos ahí. La inmensidad del mar y todas las historias que alberga son registrados en esta narración centrada en ese barco (Pica I) que lleva tantos años navegando.

Y como dice Leonardo: “Mi papá es un precursor de la pesca, es histórico porque se hermanan dos cuestiones: el Pica es el barco más viejo de la flota amarilla de Rawson en actividad hoy en día, y mi papá es uno de los últimos sino el último de los pescadores antiguos de Rawson”.

Por Mariana Ruiz
@mariana_fruiz

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