Nuestro puntaje

4/10

Gracias por compartir / Thanks For Sharing (Estados Unidos – 2012)

Dirección: Stuart Blumberg / Guión: Stuart Blumberg y Matt Winston / Fotografía: Yaron Orbach / Música: Christopher Lennertz / Montaje: Anne McCabe / Diseño de producción: Beth Mickle / Intérpretes: Mark Ruffalo, Gwyneth Paltrow, Tim Robbins, Joely Richardson, Patrick Fugit, Josh Gad, Alecia Moore / Duración: 112 minutos.

MEJOR NO COMPARTIR

La filmografía de Stuart Blumberg  cuenta con destacados créditos como guionista. Dos de los filmes escritos por él son Divinas tentaciones (Keeping the Faith), de Edward Norton y Mi familia (The Kids are all right), de Lisa Cholodenko.

Gracias por compartir (Thanks for sharing) es su ópera prima. Fiel a su obra como guionista Stuart Blumberg reincide en  narrar historias que involucran la acción de la voluntad. En la piel de un adicto al sexo Mark Ruffalo interpreta a Adam, un cuarentón que se encuentra en rehabilitación.  Inmerso en la dinámica de la terapia grupal el personaje salta de cliché en cliché. Sin ánimos de querer contar una historia más allá de lo que se ve, la película resulta tediosa.

La estructura narrativa es básica y tres minutos luego de que el personaje femenino hace su primera aparición ¿qué más se puede esperar? Adam se enamora de Phoebe (Gwyneth Paltrow)y a partir de aquí la historia es conocida aún para aquellos que no vieron el filme.  No sólo el argumento es predecible, sino que las actuaciones se ven apagadas y estereotipadas bajo lánguidos moldes pre fabricados y vetustos.

Para colaborar con el ambiente de la promiscuidad y los encuentros sexuales fuertes  y casuales, ambos protagonistas se encuentran siempre en situaciones en donde las acciones que realizan involucran la actividad física, ya sea sexo o deporte,  y sus cuerpos se hayan en constante desnudez y/o sudoración.  La desnudez no sería lo más problemático, aunque Ruffalo debería haber cuidado más su imagen y Paltrow su prestigio. Lo que realmente perturba es la continua desagradable sensación de pestilencia.

Las otras historias cuentan con la presencia de Tim Robins por un lado, y Pink por el otro. Sin romper la esencia predictiva de la película, ambos relatos reabren viejos fantasmas del pasado. Un jefe de familia, casi recuperado,  ve como su hijo malgasta su presente y arruina su futuro; y un gordito nerd que vive de la masturbación compulsiva en la soledad de su cuarto, aún de adolescente ve llegar a su vida a la sensual Pink que funcionará como su “ayudante mágico”.

Se podría hablar de temas serios como las adicciones y las relaciones familiares peligrosas, pero lo cierto es que el filme no logra capitalizar todo ese material y se queda a medio camino entre lo que es y lo que podría haber sido. Una lástima ya que la propuesta resulta interesante pero la realización deja mucho que desear. Correcta hasta el hartazgo, sus posiciones de cámara, cortes limpios y medidos, sumado a sus diálogos acartonados hacen de Gracias por compartir un filme más del amplio repertorio que versa sobre la fuerza de voluntad y el poder de la auto ayuda.  Confía en ti mismo and let it be es el mensaje que sin necesidad de aburrir con casi dos horas de película se podría haber adivinado desde los primeros 10 minutos de metraje.

Por Paula Caffaro
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

 

Nuestro puntaje

4/10

Gracias por compartir / Thanks For Sharing (Estados Unidos – 2012)

Dirección: Stuart Blumberg / Guión: Stuart Blumberg y Matt Winston / Fotografía: Yaron Orbach / Música: Christopher Lennertz / Montaje: Anne McCabe / Diseño de producción: Beth Mickle / Intérpretes: Mark Ruffalo, Gwyneth Paltrow, Tim Robbins, Joely Richardson, Patrick Fugit, Josh Gad, Alecia Moore / Duración: 112 minutos.

MEJOR NO COMPARTIR

La filmografía de Stuart Blumberg  cuenta con destacados créditos como guionista. Dos de los filmes escritos por él son Divinas tentaciones (Keeping the Faith), de Edward Norton y Mi familia (The Kids are all right), de Lisa Cholodenko.

Gracias por compartir (Thanks for sharing) es su ópera prima. Fiel a su obra como guionista Stuart Blumberg reincide en  narrar historias que involucran la acción de la voluntad. En la piel de un adicto al sexo Mark Ruffalo interpreta a Adam, un cuarentón que se encuentra en rehabilitación.  Inmerso en la dinámica de la terapia grupal el personaje salta de cliché en cliché. Sin ánimos de querer contar una historia más allá de lo que se ve, la película resulta tediosa.

La estructura narrativa es básica y tres minutos luego de que el personaje femenino hace su primera aparición ¿qué más se puede esperar? Adam se enamora de Phoebe (Gwyneth Paltrow)y a partir de aquí la historia es conocida aún para aquellos que no vieron el filme.  No sólo el argumento es predecible, sino que las actuaciones se ven apagadas y estereotipadas bajo lánguidos moldes pre fabricados y vetustos.

Para colaborar con el ambiente de la promiscuidad y los encuentros sexuales fuertes  y casuales, ambos protagonistas se encuentran siempre en situaciones en donde las acciones que realizan involucran la actividad física, ya sea sexo o deporte,  y sus cuerpos se hayan en constante desnudez y/o sudoración.  La desnudez no sería lo más problemático, aunque Ruffalo debería haber cuidado más su imagen y Paltrow su prestigio. Lo que realmente perturba es la continua desagradable sensación de pestilencia.

Las otras historias cuentan con la presencia de Tim Robins por un lado, y Pink por el otro. Sin romper la esencia predictiva de la película, ambos relatos reabren viejos fantasmas del pasado. Un jefe de familia, casi recuperado,  ve como su hijo malgasta su presente y arruina su futuro; y un gordito nerd que vive de la masturbación compulsiva en la soledad de su cuarto, aún de adolescente ve llegar a su vida a la sensual Pink que funcionará como su “ayudante mágico”.

Se podría hablar de temas serios como las adicciones y las relaciones familiares peligrosas, pero lo cierto es que el filme no logra capitalizar todo ese material y se queda a medio camino entre lo que es y lo que podría haber sido. Una lástima ya que la propuesta resulta interesante pero la realización deja mucho que desear. Correcta hasta el hartazgo, sus posiciones de cámara, cortes limpios y medidos, sumado a sus diálogos acartonados hacen de Gracias por compartir un filme más del amplio repertorio que versa sobre la fuerza de voluntad y el poder de la auto ayuda.  Confía en ti mismo and let it be es el mensaje que sin necesidad de aburrir con casi dos horas de película se podría haber adivinado desde los primeros 10 minutos de metraje.

Por Paula Caffaro
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

 

Crítica: Gracias por compartir (2012), de Stuart Blumberg

Nuestro puntaje

4/10

Gracias por compartir / Thanks For Sharing (Estados Unidos – 2012)

Dirección: Stuart Blumberg / Guión: Stuart Blumberg y Matt Winston / Fotografía: Yaron Orbach / Música: Christopher Lennertz / Montaje: Anne McCabe / Diseño de producción: Beth Mickle / Intérpretes: Mark Ruffalo, Gwyneth Paltrow, Tim Robbins, Joely Richardson, Patrick Fugit, Josh Gad, Alecia Moore / Duración: 112 minutos.

MEJOR NO COMPARTIR

La filmografía de Stuart Blumberg  cuenta con destacados créditos como guionista. Dos de los filmes escritos por él son Divinas tentaciones (Keeping the Faith), de Edward Norton y Mi familia (The Kids are all right), de Lisa Cholodenko.

Gracias por compartir (Thanks for sharing) es su ópera prima. Fiel a su obra como guionista Stuart Blumberg reincide en  narrar historias que involucran la acción de la voluntad. En la piel de un adicto al sexo Mark Ruffalo interpreta a Adam, un cuarentón que se encuentra en rehabilitación.  Inmerso en la dinámica de la terapia grupal el personaje salta de cliché en cliché. Sin ánimos de querer contar una historia más allá de lo que se ve, la película resulta tediosa.

La estructura narrativa es básica y tres minutos luego de que el personaje femenino hace su primera aparición ¿qué más se puede esperar? Adam se enamora de Phoebe (Gwyneth Paltrow)y a partir de aquí la historia es conocida aún para aquellos que no vieron el filme.  No sólo el argumento es predecible, sino que las actuaciones se ven apagadas y estereotipadas bajo lánguidos moldes pre fabricados y vetustos.

Para colaborar con el ambiente de la promiscuidad y los encuentros sexuales fuertes  y casuales, ambos protagonistas se encuentran siempre en situaciones en donde las acciones que realizan involucran la actividad física, ya sea sexo o deporte,  y sus cuerpos se hayan en constante desnudez y/o sudoración.  La desnudez no sería lo más problemático, aunque Ruffalo debería haber cuidado más su imagen y Paltrow su prestigio. Lo que realmente perturba es la continua desagradable sensación de pestilencia.

Las otras historias cuentan con la presencia de Tim Robins por un lado, y Pink por el otro. Sin romper la esencia predictiva de la película, ambos relatos reabren viejos fantasmas del pasado. Un jefe de familia, casi recuperado,  ve como su hijo malgasta su presente y arruina su futuro; y un gordito nerd que vive de la masturbación compulsiva en la soledad de su cuarto, aún de adolescente ve llegar a su vida a la sensual Pink que funcionará como su “ayudante mágico”.

Se podría hablar de temas serios como las adicciones y las relaciones familiares peligrosas, pero lo cierto es que el filme no logra capitalizar todo ese material y se queda a medio camino entre lo que es y lo que podría haber sido. Una lástima ya que la propuesta resulta interesante pero la realización deja mucho que desear. Correcta hasta el hartazgo, sus posiciones de cámara, cortes limpios y medidos, sumado a sus diálogos acartonados hacen de Gracias por compartir un filme más del amplio repertorio que versa sobre la fuerza de voluntad y el poder de la auto ayuda.  Confía en ti mismo and let it be es el mensaje que sin necesidad de aburrir con casi dos horas de película se podría haber adivinado desde los primeros 10 minutos de metraje.

Por Paula Caffaro
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

 

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