BAFICI: cuatro reseñas de Vanguardia y Género

Malgré la nuit (Francia – 2016), de Philippe Grandrieux

El último film de Grandrieux es una experiencia sensorial que dentro de los márgenes de una narrativa fragmentada, interrumpida e ilógica recuerda a las formas del gran David Lynch.

Malgré la nuit es la historia de un hombre que busca a una mujer. Relato por demás sencillo y revisitado; pero lo que hace a este filme distinto es su aura de ensoñación que por momentos deviene en pesadilla.

En un tiempo suspendido el cine cumple una de sus funciones básicas: el encantamiento. En aquellas primeras proyecciones en Paris, los espectadores se quedaban estupefactos ante la reproducción del movimiento; hoy eso ya no sucede porque el efecto pasa inadvertido a culturas tan acostumbradas (o dormidas) como las nuestras.

Por eso, Malgré la nuit viene a remover todas esas sensaciones perdidas para recordarnos que el cine es pura experiencia, pero también pura construcción. La voz en off del final lo confirma cuando declama entre susurros “vamos a olvidar todo”. Vamos a olvidar lo que vimos porque es muy cruel, muy sádico, muy perverso. Vamos a olvidar esos cuerpos sin rostro y esos nombres sin identidad.

Alice in Earnestland (Corea del Sur – 2015), de Ahn Gooc-jin

El realizador coreano Ahn Gooc-jin pone en escena la historia de una nikkita por accidente. Divertida, a veces sangrienta y con un ritmo admirable, Alice in Earnstland es una película que narra las constantes desventuras de una joven de clase media que atraviesa un periplo dramático que la degrada física y mentalmente.

Repleta de guiños audiovisuales, la protagonista (Su-Nam) por momentos parece Lola (Corre Lola Corre) pero por otros Amelie. Y en ese vaivén de sentimientos (y estéticas) el filme recorre una línea argumental de acción en la que un evento desencadena una catarata de inesperadas consecuencias que involucran horribles muertes, mutilaciones, suicidios y paseos por el interior de un lavarropas. Pero los guiños son también políticos porque el filme pone en tela de juicio el déficit habitacional coreano y una incipiente crisis financiera.

En tanto estructura dramática, la película es un gran flashback. Intercalando presente con pasado busca crear un efecto de suspenso y de conocimiento parcial por parte del espectador. Es decir, la audiencia se va enterando de las relaciones, causas y motivos de los hechos, a través del develamiento de datos que Su-Nam relata en su intempestiva visita a la consulta psicológica gratuita.

Alice no está en el país de las maravillas y eso queda claro. Porque deberá pasar su vida luchando contra enfermedades, accidentes e inflación monetaria. ¿Dónde quedaron los sueños de aquella pequeña niña de colegio?

No men beyond this point (Canadá – 2015), de Mark Sawers

El falso documental de Marc Sawyers explora las posibilidades de una humanidad sin hombres. En tono de comedia, el filme incurre en constantes lugares comunes que la mayoría de las veces versan sobre falsos preconceptos acerca del sexo masculino.

Más allá del tema, que puede o no resultar polémico, la película se extiende en un despliegue argumentativo que lleva a los espectadores de las narices intentando justificar cada escena en la que el verosímil parece caerse.

Entretenida desde el punto de vista temático pero extensa por demás, sobre todo hacía el final cuando luego de presentar su hipótesis, desarrollarla y comprobarla, la refuta para dar cuenta de una nueva hipótesis contraria a la principal. El movimiento narrativo es interesante, pero por momentos se vuelve denso y gris.

Les démons (Canadá – 2015), de Philippe Lesage

El canadiense Philippe Lesage pone en escena la historia de un niño de aproximadamente 8 años que atraviesa los miedos lógicos de su edad, salvo por uno que escapa de lo esperable cuando parece sentirse angustiado por pensar que es portador del VIH.

De todos modos, el filme no pasa solamente por ahí sino por la construcción audiovisual de un permanente extrañamiento que se transforma en terrorífico cada vez que la música académica eleva su sonido y la cámara navega en tiempos muertos que se vuelven significativos desde un punto de vista poético que deviene catalítico.

La acción dramática se detiene y por momentos no existe, pero este aspecto lejos de hacer del filme un punto negativo, es el eje central de la narración que lo que busca es el efecto y no el relato. Lo temático pasa a segundo plano, dejando miles de aristas abiertas; mientras que lo cinematográfico cobra preponderancia en un despliegue técnico que combina música y montaje, con movimientos de cámara que descubren la amplitud de los espacios.

El cine deja filtrar sus herramientas y las pone a jugar en una película cuya temática es sólo la excusa.

Por Paula Caffaro
@paula_caffaro

 

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