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TV: Crítica De “Fortitude”

Fortitude (Reino Unido – 2015/Actualidad)

Creador: Simon Donald / Producción: Matthew Bird, Trevor Hopkins / Intérpretes: Richard Dormer, Sofie Gråbøl, Björn Hlynur Haraldsson, Sienna Guillory, Stanley Tucci, Mia Jexen, Dennis Quaid, Verónica Echegui, Luke Treadaway, Alexandra Moen / Compañías productoras: Fifty Fathoms Productions, Sky Atlantic, Tiger Aspect Productions / Episodios: 21 (dos temporadas) / Cadena original: Sky Atlantic / Distribución en Latinoamérica: On DirecTV.

LA EXTRAÑEZA EN UN LUGAR EXTRAÑO

El llamado Nordic Noir se ha convertido menos en una poética que en una etiqueta para vender series tanto a Europa, en su formato original, como a Estados Unidos a partir de sus remakes. Por su cualidad más cercana al formato de exportación que al de una poética es que solemos encontrar constantes que hablan menos de una visión de mundo que de un escenario para vender paquetes turísticos. Sin embargo, esto puede ser sólo el aspecto marketinero de estas series que quedan injustamente encasilladas y amontonadas en un mote que no da cuenta de sus valores y, ni siquiera, de su propia naturaleza u objetivos. Es por ello que para analizar cualquiera de estos productos debemos abstraernos un poco de las cuestiones de distribución para que ellas no unifiquen nuestra mirada ante relatos que son bien distintos o por lo menos algunos de ellos ­– en general, los más destacables.

Fortitude se nos presenta a simple vista como una más de estas series: escenario gélido (Círculo Polar Ártico), un asesinato, pueblo chico-infierno grande, un detective foráneo, un comisario local, políticos corruptos, múltiples sospechosos. Los primeros capítulos transcurren atrapando nuestro interés no tanto por el caso en sí mismo sino especialmente por la gran calidad actoral de cuatro de sus protagonistas: Stanley Tucci, Michael Gambon, Sofie Gråbøl y Richard Dormer.

En el Nordic Noir suelen haber varias historias paralelas que representan a diferentes estamentos de la sociedad: la política, los sectores populares, las clases acomodadas. Muchas veces a estas líneas se les otorga una importancia superior con respecto a su relevancia en relación al núcleo dramático de la serie. Escaparle a esto es uno de los grandes logros de Fortitude ya que cada historia sirve de igual manera para construir el gran relato. Todos los elementos complejizan y se vuelven sustanciales para el drama principal.

Cuando la serie ya parece cumplir sus objetivos básicos de calidad y entretenimiento, alrededor de la mitad de la primera temporada se produce un quiebre tanto narrativo como estilístico que la eleva por sobre el resto. De a poco y especialmente a través del diseño sonoro, las situaciones comienzan a tomar un cariz extrañado, similar a Twin Peaks. No sabemos bien qué pasa, pero intuimos que “hay algo más”. Ese “algo más” se va reforzando durante toda la segunda mitad de la temporada hasta el punto en que ya no nos preguntamos, como en cualquier serie policial “¿Quién es el asesino?” sino simplemente (y maravillosamente) “¿Qué va a pasar?”. Ni siquiera sabemos si va a cambiar el género, si pasaremos de un policial a la ciencia ficción, al terror o todo es una especie de distopía.

Nada de lo narrado está de más, ningún personaje sobra, cada historia ayuda a concretar un relato en el que nada es lo que parece, pues incluso lo que era importante deja de serlo y viceversa. En una geografía extrema y aislada, donde todo parecería funcionar (mal o bien) siempre igual, se esconde un huevo de la serpiente que amenaza no sólo a una forma de vida, sino a la vida misma.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

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