TV: Crítica de “Bron/Broen”

Bron/Broen / El puente (Suecia / Dinamarca / Alemania – 2011 Hasta la actualidad)

Creador: Hans Rosenfeldt / Producción: Lars Blomgren, Bo Ehrhardt, Anders Landström / Intérpretes: Sofia Helin, Rafael Pettersson, Sarah Boberg, Dag Malmberg, Kim Bodnia, Lotte Munk / Compañía productora: Filmlance International AB, Nimbus Film Productions, Sveriges Television (SVT), Film i Väst, Zweites Deutsches Fernsehen (ZDF), Danmarks Radio (DR), Film i Skåne, ZDF Enterprises, Norsk Rikskringkasting (NRK) / Episodios: 38 / Cadenas originales: DR Dinamarca, SVT Suecia, ZDF Alemania.

TAN LEJOS, TAN CERCA

Suecia y Dinamarca: desde nuestra perspectiva, casi lo mismo, una más al sur que la otra; frío, pero frío de verdad y estado de bienestar, todo funciona perfecto y el dinero de los contribuyentes redunda en más y mejores servicios para los ciudadanos. Bueno, no estaría siendo tan así. Ya Kaurismäki se preocupó por retratar una Finlandia lejana de esa idealización que borra límites, particularidades y complejidades de los países nórdicos. Bron Broen es un policial que tiene como eje casos que envuelven a las autoridades de esos países que sólo nosotros vemos como iguales. Ahí descubrimos que, para los suecos, Dinamarca es algo parecido al tercer mundo, en donde todo funciona mal, las reglas pueden romperse sin consecuencias y sus habitantes son seres muy impulsivos y pasionales. No es de extrañar que con ese postulado la serie haya tenido su remake estadounidense con “The Bridge”, en donde Estados Unidos y México sí se muestran tan disímiles en nuestro imaginario. De todas formas, la Suecia que se nos muestra tampoco es color de rosa, sino que sólo vemos sus bajos fondos, su marginalidad en oposición a la opulencia.

Si bien en su primera temporada se plantea la típica situación de una pareja dispareja de policías (la detective sueca fría, perfecta, racional, una máquina prácticamente y el detective danés, mujeriego, pasional, chistoso, con “don de gentes”), la serie impondrá otro esquema a partir de la segunda temporada, quedando Saga (la sueca) como única protagonista. Este giro, además de romper con el esquema genérico (en ambos sentidos de la palabra) muestra una clara toma de poder por parte de las mujeres: uno de los jefes de policía es reemplazado por una mujer y el compañero de Saga es sustituido, en principio, por una compañera. Esto también se entronca en una tendencia dentro del policial europeo en la que pueden entrar “Happy Valley”, “Forbrydelsen” (The Killing), “Scott & Bailey”, “Den Som Draeber” (Those who Kill), “Marcella” o “The Fall”.

Los casos varían, como suele suceder en este género y la serie se sostiene en la trama de su protagonista, que tiene un backstory muy suregente y casi completamente fuera de campo en su primera entrega. Pero no todo queda allí, pues otro compañero aparecerá en las últimas dos temporadas con una historia que puede derivar en toda una trama tan explosiva como determinante para el futuro de ambos. Estos nuevos elementos nunca son puestos arbitrariamente, todos están preanunciados con la suficiente mesura como para no dar la impresión de estar sacados de la galera para sostener un relato ya caduco. La dosificación de información tan valiosa demuestra que los guionistas están muy seguros del producto como para no tirar toda la carne al asador antes de tiempo. De esta manera, cada nueva entrega no es sólo un caso más, sino que este sirve de vehículo para la historia que realmente queremos conocer, la de sus personajes.

Por Martín Miguel Pereira

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