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Reseñas Del Ciclo Film Noir (MALBA) (5)

Devoción de mujer (Jeopardy, 1953) de John Sturges es un thriller que en apenas una hora y minutos desarrolla una trama de forma intensa y efectiva. Todo comienza con una voz en off de Barbara Stanwyck: “Viajar en EE.UU es maravilloso”. Mientras escuchamos sus palabras, vemos el auto que comparte con su marido y su pequeño hijo rumbo a México. Los espacios son abiertos, alejados de las sombras nocturnas de las noches de otros policiales, pero inmediatamente se convertirán en opresivos dado que la idílica idea de la familia inmersa en un viaje de placer se transformará en pesadilla. Cuando paran a descansar en un embarcadero, presentado desde la perspectiva de la mujer, de aspecto siniestro, un accidente complicará las cosas, y la búsqueda de una solución engendrará otro problema. Hay que decir que el rol femenino se activa frente a la pasividad masculina supeditada a la inmovilidad física y la figura de la Stanwyck saca a relucir su carácter de femme fatal con tal de lograr su propósito. Por ello, más allá de la efectividad genérica sostenida por una trama perfecta y un clima de suspenso único, hay un componente subversivo en la medida en que un dejo de ambigüedad atraviesa toda la parte final y atenta contra la idea armónica de matrimonio feliz, lo que no es poco para mediados de los cincuenta.

Entre rejas (Brute Force, 1947) de Jules Dassin comienza signando el amenazante e impenetrable espacio de la cárcel de Westgate. Es una forma de marcar territorio, de hacer visible la idea de fortaleza invulnerable mientras suenas los desafiantes acordes de Miklos Rozsa y una cortina de lluvia se desata justamente con fuerza bruta. Es un inicio determinante que se corresponde a la perfección con las palabras de uno de los personajes: “Nada está bien. Nunca lo estuvo, ni nunca lo estará. Mientras no estemos fuera”. Puro ambiente. La película, además de pertenecer al género penitenciario cuya finalidad es criticar las aberrantes condiciones de vida de los internos, contiene un desarrollo narrativo preciso gracias al guión de Richard Brooks que muestra una línea narrativa basada en la utópica posibilidad de la fuga y pequeños relatos alternados en forma de recuerdos donde las mujeres surgen como protagonistas. Hay secuencias notables como aquella en la que hay que vengarse de un chivato, pero sobre todo una exploración sombría desde el punto de vista psicológico acerca de las consecuencias del encierro, capaz de neutralizar cualquier rasgo humano en un infierno dantesco. “Cuando se está adentro, lo que peor parece afuera, adentro se ve maravilloso” dice uno de los convictos en medio de una charla de corte existencial.

Punto aparte merecen las composiciones de Burt Lancaster y Hume Cronyn, los dos líderes de los bandos enfrentados y cuyo destino está prefigurado por la fuerza bruta que los hace y al mismo tiempo los destruye. Cronyn compone a un perverso oficial que tranquilamente puede verse como el antecedente del Landa de Tarantino en Bastardos sin gloria, con sus siniestros métodos de observación y de acción que, en este caso, incluyen apremios ilegales. Solo en una institución amparada por la corrupción puede triunfar un monstruo de la perversidad como el capitán Munsey.

PROGRAMACIÓN COMPLETA DEL CICLO

Por Guillermo Colantonio
@guillermocolant

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