Festivales: Mar del Plata 2013 en once películas

1. Fantasmas de la ruta, de Jose Celestino Campusano (Argentina – 2013) (9)
Competencia internacional

Campusano retrata los márgenes del gran Buenos Aires y lo hace con valentía. El sustento de Fantasmas de la ruta son pequeñas historias y anécdotas ordenadas a través de un sólido guión. El realizador elige mostrar las problemática de la trata de personas para su sometimiento en la prostitución y el tráfico de drogas, y lo hace con un tratamiento coherente. Uno de los hallazgos del Festival. RESEÑA COMPLETA

2. Lisa Limone y Maroc Orange: Una historia de amor veloz, de Mait Laas (Estonia – 2013) (8)
Mar de Chicos

Animación 3D en forma de ópera en la que el arte y la denuncia se dan de la mano con excepcional lucidez. Este filme del estonio Mait Laas cuenta como luego de un naufragio una naranja francófona (africana) sobrevive para terminar realizando trabajo esclavo. Un caracol marino y la hija de su opresor (ambos limones) intentarán que cambie su porvenir. RESEÑA COMPLETA

3. La jaula de oro, de Diego Quemada-Diez (México / España – 2013) (8)
Competencia internacional

La primera secuencia de La jaula de oro, en la que Sara ingresa a un baño público para fajarse los pechos, cortarse el cabello y adquirir fisonomía varonil, es uno de los momentos más lúcidos del cine contemporáneo y da la pauta de que Diego Quemada-Diez confía plenamente en la imagen para narrar.

En este filme tres adolescentes (entre centenares de personas) intentan atravesar Guatemala y México para ingresar ilegalmente a los Estados Unidos. El realizador construye una obra de vibrante plasticidad en la que se ponen de manifiesto los riesgos que corren estas personas que buscan un futuro mejor y la solidaridad de otras que hacen más leve este peregrinar.

A medida que alguno de los protagonistas va quedando en el camino y el triángulo que se esboza en el relato pierde uno de sus vértices el interés decae un poco pero el filme logra sostenerse en su belleza y humanidad.

4. Club sándwich, de Fernando Eimbcke (México – 2013) (8)
Competencia internacional

Un hotel en baja temporada, una madre y su hijo adolescente con una relación muy cercana. Otra chica despierta los deseos del joven y saca de su eje a la madre subiendo la tensión en la relación filial. Los adolescentes que no necesitan de la palabra para comunicarse, les basta con el tacto, con el roce, con la fisicidad.

En esta película de Fernando Eimbcke existe una economía de recursos habitual en el cine independiente contemporáneo, pero sobre todo lo que hay en Club sándwich es un gran director, un tipo con ideas que sabe exactamente lo que quiere representar en la pantalla.

Este es un filme cálido y sutil que cuenta una excelente dirección de actores (brilla la actriz boliviana María Renée Prudencio en el rol de la madre). Club sándwich es la confirmación de que habrá que prestarle atención por varios años al señor Eimbcke.

5. Gabor, de Sebastian Alfie (España – 2013) (8)
Proyecciones especiales

Gabor tiene forma de diario (personal y de rodaje) y comienza cuando el cineasta Sebastián Alfie recibe el encargo de realizar un documental que retrate el trabajo de una fundación que ayuda a que personas recuperen la vista en los sectores más pobres de Bolivia.

Buscando equipos para el rodaje Sebastián conoce al protagonista excluyente de este filme, Gabor, un director de fotografía retirado que perdió la vista hace diez años. Con los temores lógicos Sebastián le propone a Gabor que vuelva al ruedo y oficie de director de fotografía del documental que realizará en Bolivia.

Alfie demuestra una sensibilidad extraordinaria al correr el riesgo de poner a cargo de la imagen de su filme a un director de fotografía ciego. Pero ese no es su único mérito, él sabe administrar muy bien los recursos para ofrecer un relato impecable.

Personalmente me resultó impresionante ver la perfección de los planos que consigue Gabor. Al colega y amigo Daniel Cholakian, con razón, lo que le resultó significativo de esta película es que modifica la realidad de algunas personas, para empezar la de Gabor y a través suyo la de un panadero ciego que, por su pedido, sale del retiro forzado y vuelve a hacer pan.

6. Buenos Aires en relieve, de Don Napy (Argentina – 1954) (8)
Proyecciones especiales

En 1954 se realizó la primera edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Para la ocasión Luis Napoleón Ducleau «Don Napy» dirigió este documental que contó con fuerte apoyo del estado. 59 años después Buenos Aires en relieve, el primer filme argentino en 3D, volvió a Mar del Plata.

El filme comienza con planos aéreos de la ciudad. En sus poco más de 30 minutos de metraje podemos apreciar algunos de los espacios más reconocibles de la ciudad de Buenos Aires y otros que ya no están o cumplen otra función. Por ejemplo podemos ver a Perón manejando un auto deportivo de fabricación Argentina en la residencia presidencial de aquellos años ubicada en terrenos donde hoy se emplaza la biblioteca nacional.

El guión recurre a guiños humorísticos, mientras hace foco en la obra del primer peronismo. Lo que resulta cruel de este documental es pensar como el sueño de una argentina industrializada iba a ser violentamente aplacada un año más tarde por la fusiladora. Buenos Aires en relieve constituye un documento fascinante.

7. E agora? Lembra-me, de Joaquim Pinto (Portugal – 2013) (8)
Portugal Alterado: Las últimas películas

El cineasta Joaquim Pinto lleva casi 20 años librando una batalla contra el VIH y la hepatitis C. E agora? Lembra-me lo tiene como protagonista absoluto. A lo largo de sus casi tres horas este documental recoge apuntes de la vida cotidiana del realizador y su tratamiento experimental.

Pero los apuntes son de los más diversos, la crisis europea, el cine (ha trabajado en más de cien películas con directores como Joao Cesar Monteiro, Raúl Ruiz y Manoel de Oliveira), los recuerdos, la religión y la filosofía son algunos de los tópicos que aparecen en el relato.

Esta diversidad sumada la profundidad de las reflexiones de Pinto, son lo que hace que hace que E agora? Lembra-me trascienda más allá de lo imaginable a la hora de conocer su sinopsis.

8. É o amor, de João Canijo (Portugal – 2013) (8)
Portugal Alterado: Las últimas películas

Gracias a Alejandro Ricagno hace unos años pude ver en el BAFICI Sangre de mi sangre y supe que Canijo es crack. Este es un trabajo distinto, que nace de un encargo.

Un Festival de cortometrajes invitó a Canijo a realizar un corto para celebrar su aniversario. Obviamente el cineasta cumplió con el pedido, pero también hizo esta versión extendida de 135 minutos, É o amor.

Para este documental Anabela Moreira, la actriz fetiche de Canijo, se introdujo en una comunidad al norte de Portugal. Allí convivió por unos meses con las mujeres de los pescadores, realizó las mismas tareas que ellas y se transformó en una más.

Con la investigación de Moreira y el juego de espejos que se establece É o amor gana en complejidad e interés.

9. Bloody Beans / Porotos rojos, de Narimane Mari (Francia / Argelia – 2013) (7)
Estados Alterados

Bloody Beans es una de las obras más libres del Festival. El catálogo cuenta que esta es una reinterpretación de la Guerra de Independencia de Argelia. Al comienzo del filme se ve en escena a un grupo de niños que corren y gritan en la playa.

En Bloody Beans el universo es visto a través de los ojos de esos niños, por eso en este relato prevalecen la anarquía y la ludicidad. Los niños son libres y juegan a liberar a los que sufren sometimientos. Por eso el filme permite una lectura actual y de género ya que la primera en ser rescatada es una mujer sometida por un cerdo/hombre.

Algunas secuencias se tornan largas en demasía y afectan al resultado final. Pero esta realización africana fue una de las grandes sorpresas del evento.

10. R100, de Hitoshi Matsumoto (Japón – 2013) (7)
11. ¿Por qué no juegan en el infierno?, de Sono Sion (Corea del Sur – 2013) (7)
Hora Cero

Desde Japón llegaron al Festival de Mar del Plata estas dos películas llenas de humor, delirio y guiños cinéfilos.

El título R100 alude a las restricciones dentro del cine, algo así como no apto para menores de 100 años. Al comienzo Matsumoto construye un relato elegante en el que un oficinista contrata un servicio por el cual una serie de dominatrices someterán al protagonista donde sea que este se encuentre.

Con el correr del metraje veremos que la historia del oficinista es una ficción ideada por un cineasta centenario que se va tornando más delirante a cada instante. Pero luego de que aparezca el chiste que justifica el título de la película el desenfreno será absoluto y el final es una de las experiencias más anárquicas y divertidas de la temporada.

¿Por qué no juegan en el infierno?, en cambio, es un filme más parejo. Sono Sion, conocido por películas más oscuras como Suicide Club (2001), Noriko’s Dinner Table (2005), Guilty of Romance (2011) construye una hilarante comedia en la que combina el universo yakuza con el de un grupo de jóvenes que ruedan pequeñas producciones y sueñan con realizar la gran película que los haga conocidos y hable de su talento y pasión.

El personaje que une estos dos mundos es Mitsuko, una antigua estrella infantil hija de mafiosos anhela su regreso a la pantalla. Lo mejor que se puede decir de ¿Por qué no juegan en el infierno? es que nunca se toma en serio y Sion encuentra el tono justo para que el relato sea ágil y entretenido.

Fausto Nicolás Balbi
fausto@cineramaplus.com.ar

 

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