DocBsAs: Niebla (2014), de Nicole Vögele

Niebla / Nebel (Alemania – 2014)

Dirección: Nicole Vögele / Guion: Nicole Vögele, Elsa Kremser / Cámara: Stefan Sick / Música: John Gürtler / Sonido: Jonathan Schorr / Producción: Elsa Kremser / Duración: 60 minutos.

MIRADAS ABSTRACTAS

La pantalla está en blanco y se escuchan ruidos de tormenta, de grandes vientos, incluso, sonidos metálicos. El blanco se torna difícil de contemplar. ¿Por qué? Porque envuelve los sentidos y los reduce a lo irreconocible e inabarcable. Entonces, cuando se cree que se está a la deriva, comienza a surgir de forma débil una silueta humana, un poste de luz y unas vías de tren. Los sentidos recobran confianza aunque sólo se trate de figuras indiciales y no puedan distinguirse en su totalidad.

¿Cómo vemos? ¿Hacia dónde? ¿Cómo nos relacionamos con el mundo? Estas son algunas de las cuestiones que toma la directora Nicole Vögele para desarrollar su película Niebla.

El documental casi no cuenta con diálogos, se limita presentar brevemente personajes con oficios poco comunes o solitarios y, sólo en algunos casos, ellos se comunican. Como el doctor Günther, un astrónomo que busca nuevos planetas, la señora Klírova, una criadora de caniches o el señor Russcher, quien dirige un parque de atracciones sentado en su cabina.

Esta ausencia de diálogos se ve reemplazada en la última parte del filme por fragmentos de la obra Las elegías del duino (1922), escrita por el poeta checo Rainer María Rilke. Tanto Rilke como Vögele ponen acento en la mirada interior y hacia el mundo, una mirada un tanto borrosa como la niebla del título.

A pesar de la importancia de los fragmentos que la directora utiliza, la fuerza del documental radica en las imágenes, en lo que ellas revelan. Si se toma el caso del doctor Günther jamás se lo ve, lo que se exhibe son las maquinarias científicas y el telescopio. Mientras que al señor Russcher se lo distingue sentado a través del vidrio de su oficina con el micrófono. Y cuando se muestra el parque de atracciones es de noche y se pone el acento en los juegos, sobre todo, en los autitos chocadores y en cómo esos golpes distorsionan el tiempo y la imagen.

El valor de la puesta en escena de determinados oficios se conecta con la forma poética. Por ejemplo, al músico Borosch se lo muestra en un plano general en el parque mientras toca canciones sobre la búsqueda de la mujer ideal y lo mira un niño. O en el caso del capitán Drexler, la primera vez que aparece está de espaldas a cámara y se lo percibe manejando el navío mientras que al final se muestra su reflejo en el agua.

Para articular estas actividades se vale de paisajes naturales (en general cubiertos de nieve o humo) o de espacios públicos como trenes, boliches o el parque de diversiones. Pero se plantea una dicotomía en estas imágenes: mientras que los primeros son poéticos, inabarcables y misteriosos; los segundos reflejan lo vacío o solitario del hombre. Lo cual podría considerarse una revisión de los impulsos apolíneos y dionisíacos propuestos por Nietzsche que conforman su concepción del mundo y del mito.

Como señala Luciano Monteagudo en su texto Figuras en un paisaje, el documental está construido como un poema a partir de este desdoblamiento de las imágenes así como también por los fragmentos de la obra de Rilke. Ese blanco del comienzo inhibe algunos sentidos transformándolos en abstracciones y prioriza otros. Lo sugerido teje redes que entrelazan lo dicho y lo oculto para que se descubra en ese juego de lo casi revelado. Como bien postula Rilke en la 8° elegía:

Y nosotros: siempre espectadores, en todas partes,
¡vueltos hacia el todo, nunca hacia afuera! El todo
Nos colma. Lo ordenamos. Se desintegra. Lo volvemos
a ordenar y nos desintegramos nosotros mismos”.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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