Crítica: Rio (2019), de Santiago Canel – FICIC

Rio (Argentina – 2019)
FICIC Cosquín 2019: Competencia Internacional – Premiere Mundial

Dirección y Guion: Santiago Canel / Intérpretes: Paula Carruega, Julia Martinez Rubio, Ailín Salas, Gabriela Saidon, Alberto Ajaka, Ignacio Huang, Monica Lairana, Santiago Canel / Duración: 78 minutos.

Esta ópera prima del realizador Santiago Canel se presenta en la Competencia Internacional del Festival de Cosquín en condición de Premiére Mundial, detalle que el programador del mismo al presentar el filme destacó con un doble sentido, como un honor para el evento y a la vez dejó claro que el valor que destaca a esta película no es su condición de premiere, ya que hay una fiebre de los festivales por acumular estrenos mundiales.

Rio es una película fragmentaria, hecha de contrastantes momentos conectados por un hilo que los enlaza: la lluvia como acción del espacio, el desencuentro y las pérdidas afectivas como acción de los personajes. Estos instantes están focalizados en dos capas narrativas, el registro de distintas ciudades cual retazos de planos expuestos en Super 8 y la observación ficcional de las escenas vinculares, de la intimidad de los encuentros/desencuentros que, registrada en soporte digital, se yuxtapone al melancólico registro de ese extraño soporte amateur tan amado por muchos.

La huella de lo literario y la marca del formato analógico son dos indicios estéticos bien singulares de este filme. Ciertas voces en off y la modalidad del decir sus pensamientos, tienen una forma literaria a la vez que el surcido de la película lo presenta en su estructuralidad, como si todo esto fuera “una voz que nos dice” y este procedimiento es literario. La presencia del soporte fílmico amateur unido al registro digital nos modifica la manera de percibir el tiempo, porque el super 8 es siempre una “evocación” y el digital una temporalidad presente. El diálogo entre estos dos dispositivos nos habla de la temporalidad del espacio narrado como una subjetividad del narrador.

Las micro historias están presentadas como situaciones vinculares diferentes y sin conexión causalítica directa, las une el núcleo temático que afecta a sus personajes, sumada la lluvia que los envuelve en cada escenario. Cinco focos, cinco microhistorias que tejen miradas hacia las ciudades evocadas y hacia sus propios territorios interiores. Buenos Aires, Rio, Hollywood, Rio, Hollywood y Río una vez más…. mientras, la música que describe a las ciudades atrae nos con magnetismo personal.

¿Quienes habitan allí en la soledad y la pérdida? Una mujer que espera la señal de su amado que no aparece, un joven matrimonio y la distancia más que la cercanía, dos hombres que se cruzan por azar y descubren que ambos han perdido todo, dejar ir al otro, algo inasible, como la lluvia que se te escurre entre los dedos, la pérdida, el fin, el fin de amor.

Uno de sus ficcionales personajes cita al final de la película, “son tan difíciles los finales”, nunca son esos que hubiéramos querido, y cuando son, ya es tarde pareciera para invertir su destino.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

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