Crítica: Pájaros suburbanos (2018), de Sheng Qiu – FICIC

Pájaros suburbanos / Jiao qu de niao / Suburban Birds (China / Taiwan – 2018)
FICIC Cosquín 2019: Competencia Internacional

Dirección y Guion: Sheng Qiu / Producción: Patrick Mao Huang, Chen Jingsu, Zhaowei Zhang / Música: Xiaohe / Fotografía: Ranjun Xu / Montaje: Jin Di, Ching-Song Liao / Dirección de Arte: Ziyang Yu / Intérpretes: Zihan Gong, Lu Huang, Mason Lee / Duración: 118 minutos.

Es importante destacar la presencia de un filme de China en el marco del FICIC lo que habla de una capacidad del festival en su sencillez de abarcar mucho más de lo posible en términos de presencia internacional. Esta ópera prima del joven realizador oriental Sheng Qiu ha pasado por Festivales como Locarno o New Directors/New Films (Nueva York).

Esta propuesta – como otras que se ha programado en Cosquín – presenta una identidad narrativa muy contemporánea en cuanto a la organización de un discurso argumental. Es un tipo de relato construido por eslabones dramáticos más bien difusos, tejidos por entramados ambiguos y con un tipo de forma expresiva más focalizada en el concepto que funciona como su leit motiv que en una posible estructura dramática causal.

En Pájaros suburbanos hay uno o dos focos de interés que llevan al espectador a un lugar de reflexión consciente: uno es el foco que se hace sobre la relación (casi imposible) de adaptación y pertenencia que existe entre el hombre y su contexto histórico, sobre todo ese contexto representado por el espacio de la urbe y los cambios que en ella se materializan como un espejo de las tensiones de los cambios históricos que impactan en nuestra vida cotidiana. A través de ese inestable mundo llamado la Cosmópolis, vemos en la actual China y sus ciudades paradigmáticas la perturbadora evolución de las últimas décadas, donde vemos una idea de evolución como un tipo de cambio inestable, peligroso y expulsivo para el hombre contemporáneo.

El micro argumento de este peculiar filme enlaza dos historias que discurren como en un posible paralelismo, atravesando los mismos espacios como si sucedieran de manera alterna en un mismo presente. Pero muchos indicios nos hacen pensar que juegan a dialogar como si sucedieran en dos tiempos diferentes. Tanto la existencia de un mismo nombre “Xia Hao” para dos personajes masculinos diferentes, un niño y un joven hombre como otras disgresiones y contrastes que proponen diferentes momentos históricos, la testigo de esto es la imagen que se nos muestra de la ciudad. Por eso esta historia nos pide no buscar racionalismos argumentales o explicaciones precisas sobre la lógica aparente de los hechos. En esta obra importa el sentido que subyace en toda su geografía audiovisual.

El relato pone en escena las vivencias de un grupo de niños en edad escolar y como miran su relación con el espacio de “no contención”. Mientras, por otra, un grupo de hombres, como técnicos en urbanización, estudian la potencial capacidad de derrumbe de los edificios. La idea de haber salido y volver a entrar en situaciones de catástrofe urbana es algo constante. No hay nada seguro, nada acogedor, nada que nos proteja aun cuando los grandes monstruos de hormigón parecieran prometernos cobijo, todo este mundo enorme nos deja solos y en peligro, aun cuando llamamos a eso “evolución”.

Este tipo de narrativas que enlazan y contrastan al mundo urbano con el hombre hoy nos llevan a conectar a Sheng Qiu con el universo enorme y crítico de Tsai Ming Liang, uno de los mayores realizadores asiáticos del cine contemporáneo. De lo más destacable de la Competencia Internacional del FICIC en su novena edición.

Por Victoria Leven
@LevenVictoria

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