Crítica: La toma (2013), de Sandra Gugliotta

La toma (Argentina – 2013)

Dirección: Sandra Gugliotta / Guión: Víctor Cruz y Sandra Gugliotta / Fotografía: Diego Poleri y José María Gómez / Música: Sebastián Escofet y Mamushkas / Edición: Juan Pablo Di Bitonto / Sonido: Martín Codini / Duración: 69 minutos

LO QUE NO SE VE EN LA TELE

Conocido como “el Nacional Avellaneda”, el colegio históricamente ha sido espacio donde se reflejaron las tensiones y los debates en torno a la situación política en general y en relación con la educación en particular. En los últimos años, especialmente con el desarrollo de las políticas educativas del actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, estas luchas se han hecho más intensas.

La película de Sandra Gugliotta tiene una gran actualidad, aun cuando no narra hechos del presente inmediato. La presentación de la propuesta de nueva currícula para la escuela secundaria del gobierno porteño, que excluye historia a partir de 4to año, movilizó a gran parte de la comunidad educativa y tuvo a Enrique Vázquez como uno de los principales opositores.

La película narra el desarrollo de la toma del colegio Avellaneda llevada a cabo por el conflicto que enfrentó a los estudiantes secundarios con el gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires durante el año 2010. Gugliotta se “mete” con la cámara en el medio del conflicto y observa desde muy cerca a los actores y los espacios, con un interés más centrado en el registro que en la toma de posición política o análisis ex post facto. Para ordenar el conjunto de registros, organiza el relato asumiendo el punto de vista de diferentes participantes del proceso. Entre ellos están el mencionado Vázquez, historiador y vicerrector del colegio, y algunos de los alumnos más comprometidos con el centro de estudiantes, desde el cual asumen los reclamos por los problemas edilicios.

En lo formal, Gugliotta se apropia del caos de los adolescentes en lo personal tanto como en la organización gremial. Así, la película se permite cierta desprolijidad en beneficio de recuperar con honestidad la lucha de los jóvenes estudiantes por lograr que el gobierno atienda las necesidades propias, en un proceso en el cual también convocan a sus compañeros y construyen conciencia política.

En esa misma clave de urgencia cotidiana, La toma refleja el trabajo complejo y contradictorio de Vázquez en pos de fomentar la participación estudiantil y encauzar el crecimiento de esa lucha en el marco del desarrollo de las clases, lo cual da lugar a enfrentamientos fuertes. Lo interesante es aquello que permanece siempre “fuera de campo”: la película narra sin decirlo, la permanente ausencia del ministerio de educación en la resolución el conflicto.

Por momentos Gugliotta se enreda narrativamente en el propio desorden de las asambleas, las discusiones en los pasillos, las tensiones entre los alumnos. En ese desorden se reitera y no termina de cerrar relatos que abre y desarrolla, a veces, solo en parte. Sin embargo, ese método de registro directo es óptimo para contar un proceso complejo y con actores diversos. En este sentido el material muestra que los jóvenes ni son manipulados más que muchos de nosotros, ni son tan pocos como muchos medios pretenden hacer creer a la población.

Por Daniel Cholakian
redaccion@cineramaplus.com.ar

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