Crítica: Historia de lo oculto (2020), de Cristian Ponce – MDPFF35

Historia de lo oculto (Argentina – 2020)
35 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Competencia Argentina

Dirección y Guion: Cristian Ponce / Producción: Pedro Saieg / Fotografía: Franco Cerana, Camilo Giordano / Montaje: Hernán Biasotti, Cristian Ponce / Música: Marcelo Cataldo / Intérpretes: Germán Baudino, Nadia Lozano, Agustín Recondo, Casper Uncal, Héctor Ostrofsky / Duración: 82 minutos.

Historia de lo oculto es una ucronía que mezcla elementos de la ciencia ficción con el thriller político. La acción sucede exclusivamente en tres espacios: un estudio de televisión, una casa/bunker que funciona de productora del programa que se está transmitiendo en el estudio y una calle donde una mujer se comunica con la casa a través de un viejo teléfono de Entel. En ese tríptico escénico parece decidirse el futuro del país y, por qué no, de la humanidad.

Tanto en la hechura como por algunos elementos argumentales y estéticos, la película nos recuerda y nos trae a la memoria una y otra vez Invasión (1969), de Hugo Santiago: lo fantástico realizado con muy bajo presupuesto, Buenos Aires como escenario de una gran conspiración y un grupo de resistencia que se debate con las pocas armas que tiene por la supervivencia son deudores de aquel filme. Pero también podemos ver reminiscencias de Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965), de Bucharest 12:08 (Corneliu Porumboiu, 2006) y, por qué no, del cine de Carpenter.

La austeridad de la producción es resuelta gracias a la creación de un clima intimista y a la vez opresivo y paranoico. El fuera de campo comienza, de a poco, a ganar la escena volviéndose incluso más importante que lo que está en cuadro; esto es completamente coherente con la trama pues lo que se trata de descubrir es un secreto inenarrable, una conspiración política de alcances inimaginables, nada es transparente, nada parece real. En ese clima y en la paranoia de sus protagonistas hay algo que nos recuerda a los filmes ambientados en la última dictadura militar. Casas-bunker, clandestinidad, jóvenes y no tanto arriesgando sus vidas intentando voltear un gobierno. Esas similitudes no parecen ser mera coincidencia.

El casting es desparejo pero con puntos muy altos, como los dos protagonistas excluyentes del programa de televisión. La ambientación está muy lograda a pesar del bajo presupuesto a partir de pequeños elementos: el televisor de tubo, la cabina telefónica, el estudio de televisión.

Cristian Ponce convierte a Buenos Aires en su propia Aquilea y nos invita a este relato enrevesado y paranoide que no deja un segundo de respiro. En tiempos de redes sociales donde las teorías conspirativas están a la orden del día, donde se cuestiona hasta si la tierra es esférica, bien vale sumergirnos en conspiraciones reales, donde la gente pierde la vida a cada instante peleando contra ellas y nosotros podemos asistir al espectáculo que de ellas hace el buen cine.

Por Martín Miguel Pereira

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