Crítica: Casanova Variations (2014), de Michael Sturminger

Casanova variations (Austria / Alemania / Portugal – 2014)

Dirección y guion: Michael Sturminger / Producción: Paulo Branco, Alexander Dumreicher-Ivanceanu y Bady Minck / Fotografía: André Szankowski / Montaje: Evi Romen / Intérpretes: John Malkovich, Veronica Ferres, Florian Boesch, Miah Persson, Victória Guerra, Maria João Bastos, Anna Prohaska, Kate Lindsey, Kerstin Avemo, Barbara Hannigan, Topi Lehtipuu, Tracy-Ann Oberman, Fanny Ardant / Duración: 118 minutos.

Giacomo Casanova (1725-1798) –aquí interpretado por John Malkovich- nació en Venecia; fue escritor, diplomático, bibliotecario y agente secreto italiano, sin embargo, su vida es conocida por haber sido un hombre con múltiples conquistas amorosas a lo largo de toda su vida.

La película comienza con la llegada de Elisa (Verónica Ferres) al palacio en el que se encuentra un Casanova anciano, enfermo y casi moribundo. Ella ingresa al lugar con la sola intensión de leer, si o si, las memorias que ha escrito este particular personaje. A lo largo de la trama se descubrirá porque esta tan interesada en esos escritos. A través de ellos, podemos conocer a Casanova en su juventud cortejando damiselas de todas las edades, argumentando amor por todas ellas y hasta dándose el gusto de batirse a duelo.

El Director Michael Sturminger (quien ya había conformado una dupla con Malkovich en el filme The infernal comedy del año 2010), hace honor al nombre de la película introduciendo diferentes variaciones de planos-secuencias. Ejemplo de esto, es la escena que comienza con Elisa viajando en un carruaje antiguo, ambientada la época en escenarios naturales, representando un antiguo pasado, el acto termina desarrollándose en el escenario de un teatro rodeado de utilería con solo un abrir y cerrar de puertas.

En este juego de representaciones y, de manera paralela a lo que se desarrolla arriba del escenario (estamos frente a una ópera filmada), se destaca la historia que ocurre entre el público y los actores. Una espectadora (María João Bastos) que inesperadamente termina observando la obra detrás del escenario, interactúa con el propio John Malkovich que espera su pie para volver a escena. La realidad de la obra se entremezcla con la del espectáculo, la ficción y la vida real toman el mismo curso en un divertido dialogo.

John Malkovich, una vez más, debe interpretar al personaje y pasar a ser él mismo tal cómo lo hizo en la película ¿Quieres ser John Malkovich? (Spike Jonze, 1999). Siempre es John Malkovich haciendo de sí mismo y, como buen actor de teatro que es, se interpreta de manera excepcional. Su gestualidad, el tono de su voz y los movimientos de su cuerpo crean una perfecta armonía dando lugar a la verosimilitud del personaje que está interpretando en ese momento. Es Casanova en el palacio, en la ópera y es John interactuando en el teatro.

Estamos ante un filme fuera de lo común, en donde el director eligió filmar la opera para acercarla al público en general, de forma que no sea una monótona recreación de la vida de Casanova. También, acompañan actores y cantantes liricos, quienes en conjunto hacen de esta película un impresionante retrato de la vida de Giacomo Casanova.

Por Mariana Ruiz
@mariana_fruiz

 

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