BAFICI: Crítica de “317-322”, de Ariela Bergman

317-322 (Argentina – 2016)
BAFICI 2016:
Competencia Argentina de Cortos

Dirección, Guion, Fotografía, Edición, Sonido y Producción: Ariela Bergman / Intérpretes: Ariela Bergman, 
Tamara Bergman, Nicolás Mauceri
 / Duración: 22 minutos.

EL OJO DEL OBSERVADOR

Otra vez se despertó sobresaltada y, como en ocasiones anteriores, el punto rojo estaba ahí acechándola. Debía hacer un experimento. ¿Cuántas veces salía aquel hombre a fumar durante la noche? Lo filmó. Siete veces. Pero, ¿quién era “el voyeur” que se pasaba las madrugadas en vela y desaparecía con la salida del sol?

La angustia de sentirse vigilada y la impotencia de una posible respuesta obligaron a Ariela Bergman a fabricar la propia. Pero su interés por resolverla se replica en la cotidianidad.  ¿Por qué negar la existencia de cierta fascinación cuando se  contempla a otro que ignora ser observado?  Si de forma casi mecánica e inconsciente, se suele espiar a otro, enmarcarlo en un contexto y dotarlo de ciertos rasgos individuales.

La diferencia con Bergman está sostenida en la doble operación que realiza en su corto 317-322: por un lado, construye la identidad de varios sujetos (el voyeur, una mujer y un hombre que, a veces, están en su casa o la señora que mira a la calle); por otro, habilita la variación del voyeurista. Primero se centra en Bergman mientras espía a una vecina; luego, el hombre la mira a la directora, más tarde, la familia de Bergman se incluye en la observación.

De esta forma, se proponen tres historias –la vecina, el hombre con sus acompañantes y Bergman junto a la hermana y cuñado– que circulan, en mayor o menor grado, a partir de la elipsis y, sobre todo, del punto de vista de la directora. Esta mirada subjetiva que, si bien funciona como eje del corto y permite crear algunos climas, también lo vuelve reiterativo y le quita un poco del voyeurismo al propio espectador, un participante más de la cambiante lista.

¿Quién había empezado a mirar qué cosa? ¿Por qué? ¿Cuál es la historia de aquellas personas? Nada se sabe, sólo importa percibir un mínimo detalle para prolongar el placer de espiar por algún resquicio.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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