Fue solo un accidente / Yek tasadof-e sadeh (Irán / Francia / Luxemburgo / Estados Unidos – 2025)
Dirección y guion: Jafar Panahi / Producción: Jafar Panahi, Philippe Martin / Fotografía: Amin Jafari / Montaje: Amir Etminan / Intérpretes: Vahid Mobasseri, Mariam Afshari, Ebrahim Azizi, Hadis Pakbaten, Majid Panahi, Afssaneh Najmabadi / Duración: 103 minutos.
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La consagración en Cannes finalmente le llegó al cineasta iraní Jafar Panahi, este año, por Fue solo un accidente. Un trabajo sólido sobre los traumas del pasado y la tentadora opción de la venganza.
Con engañosa sencillez, en su preámbulo el filme presenta a Eghbal, un padre de familia aparentemente común y corriente, viajando en la oscuridad de la noche en una carretera desierta junto a su mujer embarazada y a su pequeña hija. En medio de la nada este hombre atropella a un perro y luego de eso nada volverá a ser como hasta entonces.
Durante el accidente el coche se daña y Eghbal se ve obligado a detenerse en un taller mecánico cercano. Cuando Eghbal se acerca caminando con su prótesis ortopédica, Vahid (un mecánico del lugar) cree reconocer el sonido exacto del andar de su antiguo torturador en prisión.
A partir de ese momento aparecen los grandes tópicos de la película: ¿Cómo estar seguro de que ese hombre fue realmente su torturador? ¿Vale la pena aplicar la ley del talión?
De este modo Panahi construye una asfixiante road moviemoral en la que toda la acción pendulará alrededor de Vahid, de sus dudas, de la búsqueda de certezas a través de otras víctimas y fundamentalmente de su humanidad. La tensión se da tanto por la posibilidad de ejecutar al torturador como al pavor a equivocarse y lastimar a un inocente.
Así, el relato se centrará en un personaje profundamente herido, complejo y contradictorio, que crecerá de su mano como ocurría en la que creo que es la obra maestra de Panahi, Crimson Gold (Sangre y Oro, 2003), escrita por Abbas Kiarostami. Aquella película se agigantaba con la construcción de un protagonista igualmente complejo que evidenciaba las desigualdades de la sociedad.
Para construir Fue solo un accidente Panahi evita recurrir al flashback o al melodrama, confía plenamente en el texto que tiene entremanos y en la fisicidad y entrega de sus actores. El chirrido de la pierna ortopédica se convierte en un sonido que dispara la memoria sensorial y por momentos sitúa al espectador en la piel del torturado.
Promediando el relato los dilemas morales se verbalizan demasiado. La tensión del thriller empieza a decaer y el filme se torna por momentos más solemne y teatral, más plomizo. Sin embargo tal vez esto sirva para marcar un contrapunto con el principio de la película y su impactante final.
Puntaje: 8.0
Por Fausto Nicolás Balbi
@FaustoNB / @faustonb45
Estrenada en CINEPOLIS ARGENTINA