TV: Crítica de “Stranger Things”

Stranger Things (Estados Unidos – 2016)

Creadores: Duffer Brothers / Producción: Matt Duffer, Ross Duffer, Shawn Levy, Dan Cohen / Intérpretes: Winona Ryder, Finn Wolfhard, Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Cara Buono, Matthew Modine, Shannon Purser / Compañías productoras: 21 Laps Entertainment, Monkey Massacre / Episodios: 8 (1 temporada) / Cadena original: Netflix / Distribución en Latinoamérica: Netflix.

CUANDO EL GÉNERO ES UN ARMA

La primera impresión al ver «Stranger Things«, lo nuevo de Netflix, podría ser: «es la serie que faltaba». Una serie grande, enorme, tanto estética como narrativamente; que tomará el formato del relato cinematográfico y lo extenderá a ocho capítulos; que usará el género como un arma de un solo filo, sin reveses, precisa y letal.

Si bien ya existían series de ciencia ficción, es la primera que se narra con una estética monumental y una puesta en escena muy cuidada. Los primeros segundos nos podrían remontar a cualquier capítulo de «The X-Files«: plano de referencia de una central eléctrica en un bosque, un texto sobreimpreso que nos sitúa en tiempo y lugar, y describe el edificio que vemos. Luego, en formato típico de teaser, una persecución, suspenso a partir del fuera de campo y un golpe de efecto tan sugestivo como claro: un monstruo se escapó. Títulos. Aquí apreciamos un logrado efecto de fílmico de finales de los ’70, comienzos de los ’80 y una música «a lo» Carpenter. Finalmente la tipografía de los capítulos es idéntica a la que usa Tarantino para homenajear al cine de estás décadas. Hasta aquí se podrá decir que es un pastiche de referencias (y es sólo el comienzo) pero estas plantean una estética, una marca de vasallaje, la adscripción a una época y un modo de hacer cine. Paralelamente, la serie tiene vida propia, singular e independiente; no queda atrapada en la referencia.

«Stranger Things» cuenta una gran historia en formato de mini-serie, pero de modo cinematográfico. La autonomía de los capítulos se funde en el todo, salvo en los momentos en que se adopta el género policial. Por lo demás sentimos estar dentro de un largometraje, una narración que toma forma de un objeto surrealista, que se expande y contrae al ritmo de la acción, como la valija de Benny Carter en “El Perseguidor”.

Pero más allá de sus alusiones y el ágil relato, lo más atractivo radica en el uso del género fantástico y, en particular, de la forma que éste tomó en la década del 80. Quienes pasaron su infancia con el televisor de fondo irradiando imágenes de  “ET”, “The Goonies”, “Stand by me”, “The Thing” o la más reciente  “Super 8” (ya en un Smart Tv o monitor) pueden fácilmente reconocer no sólo las citas directas sino un espíritu acorde. Una forma lúdica de entender el relato cuya materia prima son los propios sueños infantiles: indómitos, inmensos e infinitos. Esos sueños que radican en algún lugar de nuestros corazones cinéfilos, que palpitan al ritmo de esta nueva propuesta.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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