TV: Crítica de “Halt and Catch Fire”

Halt and Catch Fire (Estados Unidos – 2014/17)

Creadores: Christopher Cantwell, Christopher C. Rogers / Producción: Jeff Freilich, Zack Whedon, Mark Lafferty, Alison Tatlock, Julia Cho / Intérpretes: Lee Pace, Scoot McNairy, Mackenzie Davis, Kerry Bishé, Toby Huss, Alana Cavanaugh, August Emerson, Morgan Hinkleman / Compañía productora: AMC Studios / Episodios: 40 / Cadena original: AMC / Distribución en Latinoamérica: AMC.

DETENERSE Y PRENDERSE FUEGO

Previo a todo voy a decir que Halt and Catch Fire es probablemente una de las cinco mejores series de la historia. Dicho esto, pasemos a la reseña. En relación a la importancia que han tenido y tienen en nuestras vidas las computadoras, hay pocas películas y series que traten sobre ellas y su mundo. Y aún menos sobre su historia. Las razones parecen evidentes: si todavía es difícil hacer atractiva una pantalla de cualquier interfaz, pensemos en lo que eran estas hace treinta o cuarenta años, una tortuguita hecha de pequeños cuadrados. Al pensar esta temática es inevitable la referencia de Hackers (1995). En ella está todo lo que no debería haber y que, obviamente, no está en Halt and Catch Fire.

Si bien la serie ostenta un rigor llamémosle “tecnológico”, el centro del drama no pasa por allí sino que las máquinas son una excusa para retratar, nada más ni nada menos, la dinámica de las relaciones personales entre las personas que crean el futuro, nuestro futuro. No son gente común, están un paso más allá, miran siempre para adelante en busca de lo siguiente. Esa obsesión por encontrar lo nuevo define sus vidas, los hace insaciables, insatisfechos y muchas veces incapaces de vivir el presente. Esa distorsión temporal de la realidad se refleja en las elipsis del relato. Muchos eventos fundamentales quedan obliterados pues reflejan un drama que para ellos es secundario, por más que altere sus vidas.

La historia comienza con un personaje tan oscuro y misterioso como atractivo: Joe MacMillan. El funciona como motor de la historia, es el que une y destruye todo, maneja la acción a su antojo. Al comienzo de la serie su personaje es una especie de Don Draper ochentoso pero con la suficiente autonomía para no quedar a la sombra de aquel. Cuando se topa con las vidas de Cameron, Gordon, Donna y John, los someterá a una carrera por la grandeza impidiendo que todo vuelva a la normalidad –de alguna manera ese es el significado del comando informático HCF, que da el título a la serie.

Si ella no tuvo el éxito esperado (y menos aún en relación a su calidad) puede deberse a que la informática genera cierto rechazo a priori por compleja y anti cinematográfica. Sin embargo, como dijimos, la serie no trata de eso y uno puede verla sin entender nada (técnicamente) de lo que están hablando pues el centro del drama pasa por lo humano. En este aspecto, cada personaje es muy rico en cuanto a su arco narrativo, metas y motivación, logrando la impresión de que hubiera estado escrita de comienzo a fin antes de empezar a rodarse. Esa cualidad es privativa de las series excelsas, como Mad Men o Breaking Bad (creando una especie de Santa Trinidad de AMC).

El núcleo dramático gira en torno a dos parejas bien distintas que representarían los diferentes mundos en donde pueden vivir las personas que se dedican a la informática. Joe y Cameron son la pareja imposible; ella, una joven genio, freaky, antisocial y caprichosa. Él, un manipulador serial  (más caprichoso que ella) al que sólo le importa ser el que ilumine el universo con “lo nuevo”, “lo siguiente”. Su bisexualidad le aporta un elemento muy rico por las situaciones que genera. Del otro lado están Donna y Gordon (cuyos actores ya habían representado una pareja retro en Argo). Ambos son genios informáticos pero, a diferencia de Cameron, siguieron todos los pasos académicos de la clase media intelectual. Tienen dos hijas y viven en una casa en un barrio suburbano: la vida ideal. Pero el problema comienza cuando ambos dejan de estar satisfechos con la vida gris que terminaron desarrollando y comienzan a aspirar a la grandeza.

HCF habla del rol de la mujer, pero sin anacronismos ni declamaciones sobreactuadas; su feminismo pasa por crear personajes femeninos complejos, poderosos y autónomos. En ese acierto también se emparenta a Mad Men: la rigurosa reconstrucción de época con una mirada actual sin caer en lo anacrónico. Todos sus personajes se han convertido en clásicos pues se basan en metas y motivaciones casi primitivas, simples pero potentes y alrededor les construye una cáscara perfecta que puede llegar a engañarnos al punto de creer que esta es una serie sobre computadoras, cuando en verdad es una serie sobre seres humanos.

Por Martín Miguel Pereira

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