TV: Crítica De “Dark”

Dark (Alemania – 2017)
Primera temporada

Creadores: Baran bo Odar, Jantje Friese / Producción ejecutiva: Baran bo Odar, Jantje Friese, Quirin Berg, Max Wiedemann, Justyna Müsch / Intérpretes: Louis Hofmann, Jördis Triebel, Oliver Masucci, Maja Schöne, Sebastian Rudolph, Karoline Eichhorn, Anatole Taubman, Anne Ratte-Polle, Mark Waschke, Lisa Vicari / Compañía productora: Wiedemann & Berg Television / Episodios: 10 / Cadena original: Netflix / Distribución en Latinoamérica: Netflix.

EL MOMENTO EN QUE ESTÁS

Cuando se la presenta a Dark, tanto en la prensa como al momento de recomendársela a un amigo o familiar, surge siempre la misma frase: “Es como Stranger Things, pero alemana”. Esta especie de slogan informal (o, como se dice en el universo de las series, el “logline”), que podríamos reformular como “La Stranger Things alemana”, le ha servido en buena parte para atraer espectadores (muchísimos). El objetivo está cumplido, le prestamos atención, le dimos una oportunidad. Es verdad que el primer capítulo no hace más que confirmar aquel logline: un pequeño pueblo suburbano, bosque, un edificio gubernamental monstruoso e infranqueable, un niño perdido, la referencia a los años 80 y una atmósfera en donde lo sobrenatural, sin que aparezca aún, se da por sentado como posibilidad y causa del núcleo dramático. Falta el humor, es verdad, pero bueno, por algo es la versión “alemana”. La solemnidad y el trasfondo filosófico serán su marca autoral para diferenciarse de la serie norteamericana.

Con el correr de los capítulos comenzamos a entender otras cosas, especialmente que la serie no se dirige hacia el mismo lugar que la de los hermanos Duffer. Cuando esta juega con una dimensión paralela y monstruosa que funciona como imagen especular demoníaca de nuestro mundo, Dark propone la simultaneidad no de universos sino de tiempos. La pregunta que se hace un misterioso personaje que va en busca del niño perdido (uno de los) resume la propuesta: “¿Cuándo está Mikkel?” (reemplazando el “Dónde”). Que el tiempo no es lineal es un concepto tan caro a la mitología alemana como a la de muchos otros pueblos antiguos. Empero, estos solían diferenciar entre un tiempo “terrenal” y un tiempo “divino” al que se accedía por medio del ritual.

En este punto, la serie comienza a abrevar de otras ficciones como Volver al futuro y, especialmente (como comenzamos a sospechar en los últimos capítulos) de Terminator y, por qué no, de 12 monos; no podemos obviar, tampoco, la referencia a La noche del cazador en el personaje de Noah. El juego con los tiempos supone un desafío narrativo importante ya que la trama es de por sí muy compleja (se ha viralizado un cuadrito en donde se detallan los personajes y sus relaciones) como para agregarle otros dos espacios cronológicos al relato (en principio). Pero Dark sale airosa de este embrollo no sólo gracias al guión y la dirección sino también al casting. Es bastante llamativo como los actores que interpretan a determinado personaje en tres momentos de su vida comparten ciertos rasgos faciales, más allá de la dirección actoral.

Muchas líneas narrativas se van abriendo sin lograr cerrarse al final, lo que nos abre la posibilidad a una segunda temporada. Esta ha sido confirmada ya por Netflix aunque, para ello, debamos esperar hasta 2020. Mientras tanto, no sería en balde revisar varias veces algunos capítulos pues hay en ellos una cantidad de información imposible de procesar en un primer visionado y, de paso, con ello aquietamos un poco la ansiedad que nos depararán dos años y pico de espera.

Por Martín Miguel Pereira

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