Las herederas, de Marcelo Martinessi, recibirá el Premio Sebastiane Latino

El filme Las herederas del realizador paraguayo Marcelo Martinessi recibirá el Premio Sebastiane Latino en la sexta entrega del galardón que tendrá lugar en el marco del 66 Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Esta producción paraguaya con coproductores de naciones europeas (Alemania, Noruega y Francia) y latinoamericanas (Brasil y Uruguay) recibirá la estatuilla que se propone celebrar a la mejor película LGTBI latinoamericana de 2018 y que es entregada por GEHITU, asociación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales del País Vasco.

La película retrata la vida cotidiana de Chela (Ana Brun) y Chiquita (Margarita Irún), una pareja de mujeres que pasan los 60 años, que viven en un acaudalado suburbio en Asunción. Se ven obligadas a vender sus  herencias familiares, muebles y cuadros para llegar a fin de mes mientras intentan ocultarle a sus vecinos y amigos la precaria situación en la que se encuentran. Cuando Chiquita es demandada por un banco y encarcelada por fraude, Chela se queda sola y descubre una manera de hacerse con ingresos.

El jurado justificado su decisión porque “Marcelo Martinessi ha decidido visibilizar una pareja lésbica en la madurez para contar la historia de liberación personal de Chela. Al hacerlo, demuestra que la diversidad sexoafectiva paraguaya no es reconocida y protegida por el legislador en Paraguay. Este reflejo lo convierte en denuncia: el no reconocimiento legal de las parejas LGTBI deja sin derechos al cónyuge cuando su pareja está enferma, presa…”.

Destacan, asimismo, que “la coproducción de tres países latinoamericanos y tres europeos permiten crear obras cinematográficas potentes, como la de Marcelo Martinessi y su equipo, en cualquier lugar del mundo”.

Reconocen finalmente “un guion y un trabajo actoral que narra la liberación de una mujer madura de clase media con una simplicidad que esconde un complicado entramando. La protagonista representa con gran sutileza a esas mujeres educadas para anteponer los deseos y necesidades de los otros (padres, cónyuges, hijos…) a los suyos. Con ello, acaban encerradas en esas relaciones. Y, al usar una lesbiana de educación y gustos conservadores, nos obliga a aceptar una pirueta narrativa bien resuelta, porque le pone, al menos, tres retos: liberarse de los convencionalismos de izquierdas de su círculo LGTBI, de los de derechas de su clase social y liberar su deseo más allá del prejuicio edadista”.

Fuente: Premio Sebastiane

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