Filmoteca en Vivo: Filmes de Europa del este

Este fin de semana Filmoteca en Vivo presentará, gratis y en fílmico, cinco filmes de Europa del este de las décadas de 1970, 60 y 50. Entre los filmes sobresalen los nombres de Boris Barnet y el maestro ruso Miklós Jancsó. Las proyecciones tendrán lugar en el auditorio de la ENERC (Moreno 1199, Buenos Aires).

CICLO MISTERIOS DEL ESTE

Viernes 22
23hs. APENAS UN GRAN AMOR (Kredecat na praskovi, Bulgaria-1964) de Vulo Radev
, c/Nevena Kokanova, Mijail Mijailov, Rade Markovich, Vasil Vachev. 86’.
Se sabía poco y nada del cine búlgaro hasta la aparición de esta notable ópera prima. Durante la primera guerra mundial, un prisionero serbio se enamora de la esposa de un oficial búlgaro prescindiendo de las barreras políticas, culturales e idiomáticas. En líneas generales –y sobre todo en su incondicional humanismo- el tema tiene afinidades obvias con La gran ilusión y con Fuga allegro vivace, ambas de Jean Renoir, aunque no comparte su optimismo. Radev narra con una imaginación formal que ha sido comparada con la de Kalatozov (Pasaron las grullas, Soy Cuba), aunque a diferencia del realizador soviético es evidente que a Radev le importa más la intimidad de sus protagonistas que el contexto. Internacionalmente se la conoció como El ladrón de duraznos, traducción literal del título original búlgaro.

Sábado 23
19hs. CORDERO DE DIOS (Égy bárány, Hungría-1971) de Miklós Jancsó
, c/József Madaras, Daniel Olbrychski, Márk Zala, Lajos Balázsovits, Anna Széles. 84’.
Considerado el filme más hermético de Jancsó, por sus resonancias históricas locales, CORDERO DE DIOS es, según el crítico Giovanni Buttafava, “la descripción de la irracionalidad como característica inseparable, aunque no exclusiva, del fascismo. La religión como depositaria histórica de la irracionalidad, es por tanto una aliada potencial del fascismo. La Biblia facilita terribles justificaciones para las masacres, los estandartes de la fe se tiñen con el color de las matanzas. Sin embargo, Jancsó no mistifica el aspecto irracional del conocimiento humano; muy al contrario, lo critica y desenmascara de modo riguroso. Al hacerlo se deja llevar por la cólera lúcida y racional de quien ha descubierto (en los demás y en sí mismo) una enfermedad incurable que parece resistir a cualquier tratamiento. Esto determina, a nivel lingüístico, la adopción de fórmulas y técnicas nuevas o anteriormente abandonadas, que podrían resumirse en un término sorprendente, puesto que nunca se hubiera pensado en la posibilidad de aplicarlo a Jancsó: el expresionismo”. Nunca se estrenó en Buenos Aires pero la Filmoteca tiene una hermosa copia nueva.

Domingo 24
17hs. LA LLAVE (Klic, Checoslovaquia-1971) de Vladimir Cech
, c/Frantisek Vicena, Wilhelm Koch-Hooge, Zdenek Kampf, Vlasta Vlasáková, Eva Jirousková, Oldrich Velen. 90’.
La ejecución de un alto jerarca nazi en Praga, a manos de un miembro de la resistencia checa en 1942, deriva en la persecución del matador y en una sangrienta represalia. El guión está basado en el asesinato de Reinhard Heydrich, delegado del Reich y apodado “el carnicero de Praga” por haber sido uno de los principales ingenieros del Holocausto. Los nazis castigaron su muerte asesinando a trescientas mil personas, incluyendo a toda la población masculina de los pueblos de Lidice y Lezáky. El filme de Fritz Lang Los verdugos también mueren (1944), se basa en el mismo episodio. Está versión se concentra en la cacería del asesino emprendida por la maquinaria nazi y comienza de manera contundente al mostrar, durante la secuencia de títulos, el funcionamiento de la guillotina con la que se disponía de los disidentes. A lo largo del filme, el realizador prefiere una máxima concentración dramática y la expresa en términos predominantemente visuales, aprovechando el suspenso natural de la situación y reduciendo los diálogos al mínimo indispensable.

19hs. WESTERPLATTE (Polonia-1967) de Stanislaw Rozewicz, c/Zygmunt Hübner, Arkadiusz Bazak, Tadeusz Schmidt, Józef Nowak, Tadeusz Plucinski, Bogus Bilewski. 96’.
El título alude a una península sobre el Mar Báltico, perteneciente a Polonia, cuya pequeña fortificación militar resistió a la invasión nazi durante toda una semana, en septiembre de 1939. La relación de fuerzas era de uno contra veinte, por lo que esa batalla -que inauguró de hecho la segunda guerra mundial- es justamente considerada un símbolo de la resistencia polaca. Rozewicz realiza una minuciosa descripción del episodio histórico, repartiendo la acción entre varios focos de resistentes, cada uno de los cuales enfrenta dificultades particulares. Esa estructura y un virtuoso manejo del suspenso logra el curioso efecto de hacer olvidar al espectador que ya conoce el desenlace.

21hs. POETA (Poet, URSS-1956) de Boris Barnet, c/Nikolay Kryuchkov, Izolda Izvitskaya, Sergei Dvorzhetsky, Zoya Fyodorova, I. Kolin, Olga Vikland. 96’.
Este es uno de los filmes menos vistos de Barnet, uno de los grandes renovadores de la primera generación vanguardista soviética, junto con Eisenstein, Pudovkin, Dovzhenko, Vertov y otros. Su tema puede parecer rarísimo -un poeta popular que alienta con sus versos a la consolidación de la revolución- pero tiene una significación particular después de Stalin, que no le dejó mucho margen a la poesía en el cine bajo los parámetros del denominado “realismo socialista”. En una escena que es todo un ajuste de cuentas, un pintor cubista le explica su arte al komissar local que, aunque no lo entiende, lo encuentra “políticamente justo”. En el medio de una segunda vanguardia que dio obras maestras de cineastas como Kalatozov y Chujrai, este filme y su protagonista, que está convencido de que la poesía puede cambiar al mundo, fue todo un gesto de ratificación de los ideales artísticos de la década del ’20. Lástima que Eisenstein no vivió para verlo.

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