Festival UNCIPAR: Segunda Jornada

Segundo día de proyecciones en Uncipar con un día de sol que no impidió que la sala del Teatro Municipal de la Torre se viera desbordada de púbico entusiasta.

Continuó desarrollándose el Taller de video-celular dictado por Leandro Tolchinsky y que forma parte de la Extensión de la ENERC y cuyos trabajos serán exhibidos en el cierre de las Jornadas.

Dos bloques de la Competencia Nacional fueron exhibidos, cada uno de ellos compuesto por 8 cortos, y de los que destacamos los siguientes trabajos:

Saloon de belleza (Federico Loguancio):
A través del uso del género, el western, y sus tópicos se cuenta la búsqueda de un peluquero en una peluquería con un duelo de postulantes y el ganador correspondiente. El humor al trasladar las características del filme de cowboys a un salón de belleza actual es el eje en el que se mueve el corto muy bien contado y actuado y resuelto con pericia.

Maracanazo (Alejandro Zambianchi):
Aúna dos temáticas diferentes desde un punto de vista eminentemente masculino: el fútbol y el romance. Un muchacho que atraviesa la ciudad para llegar al trabajo, luego de quedarse dormido y sufrir cantidad de inconvenientes, ve a una chica en un bar y se enamora a primera vista. Y entonces intenta conquistarla contándole la final Uruguay – Brasil del Mundial 1950 (el batacazo de David venciendo a Goliath en su propia casa y contra todo pronóstico) buscando atraer su atención, intrigándola, atrapándola en un discurso que la envuelva con la épica de la derrota asegurada para luego rematarla con la fuerza de voluntad que alcanza a obtener una victoria inesperada. El poder de la palabra y el sentimentalismo popular en una ficción, con toques de animación, que se basa en un cuento de Sacheri.

Al silencio (Mariano Cocolo)
Un drama de pocas palabras que se apoya en los silencios y el trabajo visual. Un joven atraviesa distancias desiertas y nevadas a merced de un clima y un paisaje hostil para llegar a cumplir con un (triste) propósito. Bellas y desoladas imágenes del sur argentino, desarrolladas con un tiempo que no sabe de  velocidades, planos abiertos y una intriga que se cierra en el final (quizás el uso de los primeros planos allí sea algo a reflexionar en su necesariedad).

Corp. (Pablo Polledri)
Una animación que en sólo 9 minutos da cuenta de la historia del capitalismo y el libre mercado: el consumo, el nacimiento y el crecimiento de las empresas, los vínculos personales y con el estado, la corrupción, la contaminación ambiental, la explotación laboral a través de unos “simples” cuadritos que aportan una cantidad de sentido y de historia política y social incalculable. Creatividad, ritmo y humor para una reflexión sobre la condición humana y la sociedad actual.

Maltempo (Alan Borodovsky)
Los años 40 en Argentina. Un pueblo del interior y dos pares de hermanos (italianos y franceses) de clases sociales diferentes en una disputa antigua que se resuelve en un partido de billar.  Un buen guion, con ritmo, tensión, emotividad y resuelto con eficiencia en su puesta en escena (con destacada ambientación) y actuaciones convincentes que buscan la complicidad y la empatía del espectador. Quizá habría que revisar ese cocoliche idiomático que se escucha y que evidencia cierto anacronismo: esos giros y modismos son más propios de la inmigración en la Argentina de fines del siglo XIX (hartamente representadas las colectividades y sus decires en los sainetes) que con el presente de la narración.

La canoa de Ulises (Diego Fió)
Dos generaciones en conjunción y conflicto mientras construyen una canoa. Un anciano que sostiene y quiere legar la tradición familiar y colectiva de la comunidad guaraní y un joven captado por la modernidad. Dos idiomas en disputa y también a partir de ellos dos cosmovisiones. Precisa puesta en escena y un guion que expone los conflictos con sutileza y emoción.

La jornada se completó con la proyección del largometraje La luz incidente de Ariel Rotter.

Por Javier Luzi
@elejavier

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