Festival de Cosquín: Entrevista con sus responsables

En los días previos al desarrollo de la 5ta edición del Festival Internacional de cine de Cosquín, conversamos con Carla Briasco y Eduardo Leyrado, Creadores y Productores de FICIC y Roger Alan Koza, programador del festival. La entrevista permite conocer el particular perfil del festival, la relación intensa con el público regional y la tradición “cineclubista” de la provincia de Córdoba y la relación estrecha que une al FICIC con el presente del cine cordobés.

¿Cómo desean que sea visto el festival de Cosquín en el contexto de los casi cien festivales nacionales de cine?

Eduardo Leyrado: Queremos un festival que proponga y genere un espacio para pensar y debatir sobre cine, que incluya a todo el público desde los estudiantes hasta los adultos mayores que vienen a disfrutar de una película y la experiencia colectiva de compartirlo con otros, incluir no desde una lugar cómodo en cuanto a las propuestas, nos permitimos los desafíos de traer películas a la comunidad de Cosquín y al público que se interesa por el festival, desde una propuesta que puede gustar más o menos, pero que tiene una idea que se sostiene en cada edición.

¿Cuánto “pesa” el conocimiento que tiene la ciudad de Cosquín en Argentina por el tradicional festival de folklore que atrae a miles de personas cada año en la organización del festival y de la difusión del mismo?

Carla Briasco: Pesa a favor, es impresionante el interés y como identifican la ciudad, tenemos consultas de todo el mundo y muchos hacen referencia al festival de folklore. Creemos que esa identificación favorece desde la difusión pero también desde el espíritu que tiene Cosquín con los festivales, desde el lugar de encuentro y participación independientemente que sean de cine, de folklore, teatro, música…

La decisión de incorporar a Roger Koza como programador –sin dudas el crítico y programador más reconocido del país y propio de la provincia de Córdoba- ¿qué cambios ha traído al perfil del festival y al modo de producir y presentar el mismo?

E.L.: En la primera edición convocamos a Roger como parte del jurado, desde allí nos acompañó de un modo u otro en las sucesivas ediciones, antes de anunciar la programación charlábamos sobre determinadas películas, nos sugería o presentaba films que quizás no conocíamos, así fue que al finalizar la tercera edición y con importantes repercusiones positivas del festival, nos planteamos en el balance post festival, que teníamos que continuar creciendo y fortaleciendo la programación. Nuestros orígenes están en la producción entonces fue que pensamos en Roger y le propusimos el desafió de acompañarnos,  estamos convencidos que su incorporación nos permite darle un perfil importante al festival, y nosotros desde la producción trabajamos en concretar la participación de las películas, los realizadores y el desarrollo del festival con el importante apoyo del municipio que nos permite la logística del evento y sumado al apoyo que el   INCAA brinda a los festivales nacionales y otros apoyos de empresas, instituciones y particulares que creen en nuestra propuesta.

La programación es sin dudas una marca de identidad muy personal del FICIC ¿cómo es producir un festival sin proponer al público actores conocidos, películas pensadas para cierta masividad o éxitos internacionales ya difundidos?

C.B.: En FICIC tenemos en claro que los verdaderos protagonistas son las películas, en el cine independiente hay películas en las que trabajan actores conocidos, de gran talento y trayectoria, y en estas ediciones también nos acompañaron, pero lo que prevalece en FICIC  es el contenido, entonces se da lugar a los actores no desde un lugar superficial, sino desde el trabajo que realizaron en la película, en las historias que cuentan y que el cine independiente propone. Proponemos películas independientes que el circuito comercial muchas veces no les brinda el espacio que necesitan para llegar a la gente, es nuestro pequeño gran aporte, que el creador de la obra pueda ver como los espectadores disfrutan de ella.

Roger Koza: No es en principio tan diferente a lo que sucede con BAFICI y Mar del Plata, aunque hay diferencias evidentes que tienen más que ver con lo cuantitativo que con lo cualitativo, y esto sí incide en la programación: si uno tiene 60 títulos no debe fallar en su elección. Si hay 420 películas para seleccionar, lo cuantitativo amenaza lo cualitativo.

Un festival de cine debe trabajar con su público; es una propuesta de modulación sensible, a veces más o menos perceptible, que en cierta medida trastoca la pasividad de la audiencia en un proceso dialéctico que funciona en un vaivén entre una amable exigencia y un placer evidente. La condescendencia es el peor defecto que una dirección artística puede asumir.

El público del festival es más regional que local. Viene la gente de Cosquín, pero también personas de La Cumbre, La Falda y la ciudad de Córdoba. El año pasado pudimos ver gente de Buenos Aires y otras ciudades argentinas.

El público, de todos modos, es una entidad abstracta: la idea es pensar una programación clara y diversa que sugiera una experiencia del cine menos circunscripta al cine que muchas personas de esa audiencia están acostumbradas a ver en cines comerciales de la zona y el cable. Siempre se trata de trabajar a dos puntas: El país de Charlie que abre el festival es una película enteramente accesible, y a su vez tiene su propia diferencia respecto de otras películas comerciales. Mouton y Ming de Harlem, al mismo tiempo, serán películas que cuestionen los límites de recepción de gran parte de la audiencia. Pero si uno explica, contextualiza y es generoso en como ofrecer una programación, el público se dispone a mirar de otro modo. Es el contrato estético que se establece siempre entre público y festival.

C.B.: Dejame agregar además, que Cosquín tiene una relación importante con la cultura, cuna de intelectuales que llegaban a las sierras para curarse de enfermedades respiratorias ya que el aire era propicio para mejorar las condiciones de vida, surge el festival de folklore hace mas de 50 años y a la vez, el teatro, la poesía, el canto y  el cine estaban ya por la ciudad. Con relación al cine, los hermanos Nogues comenzaron con las primeras proyecciones desde un camión por los barrios de la ciudad, pasaron los años y varias instancias de exhibición se dieron en Cosquín, llego a tener si mal no recuerdo 3 salas de cine. Hoy una sala comercial, y desde hace ya cinco años FICIC.

Con respecto al festival, si bien confiábamos que estábamos en lo cierto de hacer un festival en Cosquín, nos sorprendió la aceptación del público local y de la zona, en cada edición se van sumando, creo que una propuesta de cine diferente estaba pendiente y llegamos en el momento justo, una buena noticia es que a partir de FICIC, e inspirados en que se puede ver un cine diferente, un grupo de jóvenes de la ciudad hace un año crearon un cineclub (De boca en boca) que funciona cada 15 días y proyectan diferentes películas, el equipo del Cineblub era parte de los espectadores de FICIC hoy son parte del equipo y se sumaron a nuestra producción. Creo que el público local está ávido de propuestas, y cuando se presentan responde y acompaña, un claro ejemplo es que a partir de ese acompañamiento surgió el premio Gracias por Venir, donde premiamos a el espectador que durante el festival recorre las funciones,  es elegido por el equipo, los primeros años fueron vecinas de Cosquín y ya también premiamos a estudiantes de Córdoba.

La programación del Festival de Cosquín define una posición ante el cine y ante los discursos estéticos más allá del cine mismo. ¿Cómo se articula la selección del material extranjero con el nacional para sostener la consistencia y abrir además miradas variadas sin convertir a la muestra en un pastiche?

R.K.: La puesta en escena es la clave. El cine se define en ese concepto, y es probablemente el acceso universal que trasciende la nacionalidad. Jacques Rivette insistía en que uno podía entender un filme de Mizoguchi sin hablar japonés ni leyendo los subtítulos si se atendía a la puesta en escena. Por puesta en escena se debe entender aquello que sucede entre los planos y en los planos. Esto implica leer los filmes en su forma y desde ahí ver cómo sus temas se articulan en una forma. El pastiche se conjura en esa operación crítica. La lógica interna del festival concibe a todas las películas como materiales libres que entran en discusión y diálogo entre sí. ¿Qué discuten? Qué es el cine.

A partir de la distancia que existe entre Cuento proletario de invierno y El tigre escondido, que son dos películas políticas de la competencia, o entre películas que trabajan la condición de extranjero (hay varias) y otras que giran en torno a la relación con el mundo animal, como es el caso de La mujer de los perros y Ming de Harlem, uno propone un diálogo entre todas estas películas. Diálogo que es tanto temático como formal. Al programar, uno debe preguntarse: ¿cómo se filma hoy la indignación, las relaciones amorosas, el espacio, la experiencia onírica? ¿Quién filma? Esas preguntas atraviesan cada película y por consiguiente constituyen lo real y lo central del festival.

El año pasado presentaron la película “TRES D” que se desarrollaba en los días del festival de Cosquín de 2013, una historia que cruzaba la ficción con cierto registro documental ¿cuál fue el rol de la organización del FICIC en la producción y cuál fue el motivo para llevar adelante ese proyecto?

E.L.: La idea la trae Rosendo Ruiz, nos conocíamos porque su película De Caravana participo en la 1er edición de FICIC y al año siguiente fue jurado, Rosendo conoce el festival y como lo llevamos adelante. Termino el BAFICI 2013 y Rosendo volvió a Córdoba con ganas de filmar, motivado no solo por ver sino por hacer películas, nos llamo y nos contó la idea, estábamos en medio de la pre producción del festival y nos animamos a Co Producirla juntos con Cacique Argentina (nuestra productora) El Carro y Días de Fiesta Cine. Nos motivó el hacer, creímos en la idea y a medida que avanzaban los días que cotejábamos los invitados se fue cerrando el guión (unos quince días) y se rodo durante el festival.

FICIC acompaño con recursos y producción, durante esos días la ciudad veía cine y como se hace cine, fue una construcción colectiva que una vez terminada nos trajo muchas satisfacciones, estrenar en Rotterdam y hacer un recorrido muy importante por festivales del país y del mundo.

En este mismo sentido ¿cuál es la relación del festival con el momento que atraviesa el cine cordobés?

C.B.: Cuando terminamos la primera edición de FICIC nos dimos cuenta de algo que surgió casi sin pensarlo y que de algún modo se dio naturalmente, estamos creciendo juntos… FICIC surge en el mismo año que se presentan las películas de Cine Cordobés De Caravana (con más de 30.000 espectadores en Córdoba en su estreno 2011) Hipólito y El invierno de los raros, fueron el puntapié se empezó a visualizar mas  la producción de Córdoba hacia afuera. Los bueno es que los realizadores de Córdoba crean, piensan ideas, producen con o sin recursos y auto gestionan, esto es lo que hace que la industria audiovisual en Córdoba tenga un espacio predominante, en contenidos no solo de cine sino también de TV.  En ese sentido FICIC está en el mismo camino, creciendo…

Por Daniel Cholakian
@d_cholakian

 

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