Crítica de TV: The end of the f***ing world (Temporada 2)

The end of the f***ing world (Reino Unido – 2019) – Temporada 2

Creador: Jonathan Entwistle / Producción: Jenny Frayn / Intérpretes: Jessica Barden, Alex Lawther, Christine Bottomley, Steve Oram, Naomi Ackie, Jonathan Aris, Alexandria Riley, Josh Dylan, Florence Bell / Compañías productoras: Clerkenwell Films, Dominic Buchanan Productions / Episodios: 8 / Cadenas originales: Netflix, Channel 4 / Distribución en Latinoamérica: Netflix.

JAMES SE VUELVE ALEX

La segunda temporada de The End of the F***ing World se enmarca dentro de una de las constantes que se viene repitiendo en el mundo de las series pero que ya pasaba en el ámbito cinematográfico. Muchas películas y, ahora, series, están basadas en libros, comics o novelas gráficas. Estas trasposiciones tienen diverso resultado y suerte pero en el caso de las exitosas resulta muy tentador crear una secuela no prevista por el texto original. Uno de los casos más llamativos ocurrió con The Handmaid´s Tale, cuyo texto original parecía la primera parte de una historia que nunca tuvo secuela literaria. Al volverse serie se la convocó a la escritora para trasponer la obra y continuar la historia. Esto, sin embargo, no es lo más común y los productos resultantes suelen carecer de la calidad del original.

En este caso es una novela gráfica el material original que se convirtió en la primera temporada, pero con la salvedad de que su final fue modificado para permitir una secuela. Un caso más de cómo los avatares de la producción muchas veces priman por sobre los artísticos.

La segunda temporada de TEOTFW mantiene la estructura de deriva, de road movie o historia de fugitivos, pero esta vez la pareja de adolescentes no tiene un lugar al que llegar ni tampoco escapa de la ley sino de una asesina, amante del hombre al que mataron en la primera temporada. Este giro de novela barata logra ser superado por la singularidad tanto de los protagonistas como de la asesina, en un registro de actuación en un punto medio entre Bresson y los hermanos Coen –la asesina nos recuerda un poco al personaje interpretado por Javier Bardem en Sin lugar para los débiles (2007). En este caso el enemigo no es la sociedad, como en la primera, sino que adquiere cuerpo humano y vendría a representar el pasado bajo la remanida premisa “todas las acciones tienen consecuencias”.

Sin embargo, el cambio que más resiente la serie se da en el personaje de James que dejó de ser un psicópata para convertirse en una especie de Alex de La naranja mecánica luego de pasar por el experimento Lodovico. Este cambio de personalidad le quita al relato gran parte de su interés rompiendo la tensa dinámica con el fuerte personaje femenino de Alyssa. En ella descansa ahora también el humor ácido de la serie que evidentemente perdió la mitad de la gracia centrándose más en la acción. A pesar de lo dicho, la segunda temporada es entretenida, mantiene el suspenso y el interés, aunque no deje de ser un tanto innecesaria.

Por Martín Miguel Pereira

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