TV: Crítica de “The Get Down”

The Get Down (Estados Unidos – 2016)

Creadores: Stephen Adly Guirgis, Baz Luhrmann / Producción: Aaron Seliquini / Intérpretes: Justice Smith, Shameik Moore, Herizen F. Guardiola, Yahya Abdul-Mateen II, Jimmy Smits, Stefanée Martin, Mamoudou Athie, Shyrley Rodriguez / Compañías productoras: Bazmark Films, Sony Pictures Television / Episodios: 6 (Primera parte de la temporada) / Cadena original: Netflix /Distribución en Latinoamérica: Netflix.

GET DOWN: LA BANDA DE SONIDO DE LA VIDA

Desde que la plataforma Netflix comenzó a producir contenidos en 2013 varias de sus series han sido tremendamente populares. La primera, quizás emblema de la plataforma, fue House of Cards. Lo novedoso, más allá de quién produce y el visionado por streaming fue el hecho de lanzar toda una temporada completa en determinada fecha, rompiendo el esquema clásico diario o semanal. Las series dejaron de estrenarse por capítulos, ahora se estrenan por temporadas. Este hecho denota una aguda lectura del cambio en el modo de visionado, adaptándose a él. Luego otras series lograron vasta repercusión destacándose, en el último año, Stranger Things. Así como pasa con las productoras tradicionales o independientes, Netflix produce una gran variedad de contenido, tanto en género como en presupuesto. Hemos nombrado dos de sus “tanques”, pero también hay otras muy recomendables, como la que hemos reseñado en este medio hace unas semanas: Bloodline.

El nuevo “tanque”, que ocupa a esta reseña, es Get Down. Varios elementos nos llevan a interesarnos en esta nueva producción: La figura de Baz Luhrmann (Romeo+Julieta, Moulin Rouge), la ambientación de finales de los ’70 en el Bronx, la temática asociada al nacimiento del Hip Hop.

Siguiendo los pasos de David Fincher (House of Cards), Martin Scorsese (Broadwalk Empire) o Steven Soderbergh (The Knick), por citar algunos, Baz Luhrmann se pone al mando de un proyecto de serie televisiva (si es que se puede seguir usando ese calificativo). Sus antecedentes en el musical nos llenaban de expectativa para llevar a cabo semejante tarea.

Get Down adopta un formato narrativo y estético-espacial similar al del teatro, algo que el director ya había utilizado no sólo en Moulin Rouge sino también en Romeo+Julieta: la división estrictamente marcada de escenas según el decorado. Hay poco movimiento mostrado entre espacios, lo que encontramos es un salto entre escenario y escenario, que a su vez se muestra muy estático. Los personajes lo recorren pero no lo utilizan mucho, sino que es más bien un ambiente donde se desenvuelven. No es difícil pensar en trasponer esta narración a una obra de Broadway.

La ambientación de época es grandilocuente, alejándose de un estilo austero y preciso como el de Zodiaco (David Fincher), por ejemplo. Aquí, cada centímetro (o pixel) debe mostrarse setentoso; cada atuendo y accesorio deben remitirnos al disco. Esa grandilocuencia, marca registrada del director, queda, sin embargo, a mitad de camino cuando se refiere a lo formal. Si uno de los puntos distintivos de Luhrmann que revitalizaron la obra clásica de Shakespeare o el género musical fueron el montaje rápido, el encuadre manierista y la caracterización grotesca, aquí no existe nada de ello. De esta manera se pierde ritmo, quedando a destiempo de la música que escuchamos. Un punto a favor, en cambio, es la forma en que están tratadas las voces. Muchas veces sus personajes (incluso los blancos) dan discursos o hablan con ruidos de fondo que marcan ritmos y su voz se vuelve un rapeo, introduciéndonos, así, en aquel submundo que luego será mundo.

En cuanto a las historias, los conflictos son tan básicos como potentes, otra marca distintiva del director australiano. El problema no radica en esa simpleza sino en que, llegado el clímax de la temporada y, con ello, el punto de no retorno de cada personaje (especialmente los protagonistas), sus decisiones no los llevan a tener que resignar mucho. Sus opciones no son de vida o muerte (figurativa o literalmente) sino que su camino parece el lógico y el conflicto que enfrentan es sólo externo. No hay dilema en ellos, siempre supieron qué tenían que elegir y siguen su camino con orejeras. El único que parece tener que decidir es Zeke, pero no termina decidiendo, quedando bien con ambos mundos en los que se mueve.

Get Down nos cuenta muchas historias a la vez. La de diferentes tribus urbanas, la de sus protagonistas, la de un barrio (el Bronx), una ciudad y un país. Es una historia racial: los blancos tienen el Poder, amplio, en mayúsculas; algunos latinos y negros pelean por un poder local y el resto (también negros y latinos) luchan por salir de aquel mundo a través de un golpe de gracia o un toque divino de las musas.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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