Marty supremo / Marty Supreme (Estados Unidos – 2025)
New York Film Festival 2025
Dirección: Josh Safdie / Guion: Josh Safdie, Ronald Bronstein / Producción: Ronald Bronstein, Eli Bush, Timothée Chalamet, Anthony Katagas, Josh Safdie / Fotografía: Darius Khondji / Montaje: Ronald Bronstein, Josh Safdie / Intérprete: Timothée Chalamet, Larry ‘Ratso’ Sloman, Mariann Tepedino, Odessa A’zion, Ralph Colucci, Fran Drescher / Duración: 149 minutos.
Ambientada en la caótica Nueva York de los años 50, la película sigue a Marty Mauser (Timothée Chalamet), un joven prodigio del tenis de mesa que, lejos de ser un atleta disciplinado y tradicional, ve este deporte como única vía de escape de una vida monótona y mediocre.
Obsesionado con la fama y convencido de que está destinado a la grandeza, Marty se embarca en una odisea frenética a través del submundo de las apuestas ilegales y la alta sociedad para llegar al Campeonato Mundial. Una espiral de caos donde su talento con la paleta choca constantemente con la autodestrucción, deudas y un ego desmedido que afecta a todos los que lo rodean.
Bueno, si alguien temía que la separación de los hermanos Safdie (Uncut Gems, Good Time) diluyera su estilo, Josh Safdie demuestra lo contrario. Marty Supreme mantiene un nervio narrativo hipnótico, vertiginoso, con un montaje frenético y agresivo. El realizador utiliza la cámara para agobiar al espectador cerrando planos sobre rostros sudorosos y texturas de la época, creando así una atmósfera claustrofóbica incluso en espacios abiertos.
La sucesión de desgracias que le ocurren, o se interponen para lograr su mayor meta (ser campeón mundial de tenis de mesa, ser famoso y ganar dinero), parecen oficiar como “castigo” consecuencia de un orgullo desmedido. También como motor cinético para impulsar el relato y al personaje; la película suena y se ve como un colapso nervioso.
Quizá el infortunio eterno sea una respuesta cósmica a su arrogancia. No es que el universo sea cruel por azar, es que Marty está en guerra con la realidad que le toca vivir. Al intentar manipular las reglas del deporte, del dinero y a las relaciones, el sistema reacciona para aplastarlo. La vida de Marty es una analogía de la dinámica del tenis de mesa. Un error mínimo en un saque, desencadena una pérdida de control total.
Josh Safdie no hace películas sobre ganadores; aquí el “ping pong” sirve como excusa para una exploración dolorosa de la identidad judía neoyorquina y la falacia del Sueño Americano. Marty solo sabe existir en el conflicto. Si no tuviera problemas que resolver, no sabría quién es. Él mismo, inconscientemente, provoca el incendio para sentirse vivo mientras intenta apagarlo.
Se agradece un cine audaz e incómodo que se niega a complacer al espectador. Un cine de fricción que nos muestra cómo se desmorona un hombre bajo el peso de su propia codicia, abriendo paso a toda una experiencia física. Safdie se niega a romantizar la caída de su protagonista y nos invita a presenciar un exorcismo de esa ambición americana delimitada por la obsesión cultural del éxito a toda costa.
Puntaje: 7.0
Por María Paula Rios
@rios_mariapaula
Estrenada en CINÉPOLIS ARGENTINA