Bruno Dumont será homenajeado en Cartagena de Indias

El icónico director francés Bruno Dumont será homenajeado en la próxima edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias que tendrá lugar del 28 de febrero al 5 de marzo próximos.

El homenaje incluira una retrospectiva completa de su trabajo como cineasta, caracterizado en sus primeras películas por una realidad expuesta sin maquillaje ni artificios. Un mundo crudo en el que las personas no esconden su lado oscuro, sus miedos, sus defectos.

Finalmente el domingo 4 de marzo Bruno Dumont brindará una un masterclass en el salón FICCI.

PROGRAMACIÓN HOMENAJE A BRUNO DUMONT

La vie de Jésus (1997)
Desde su primera película Dumont pone sobre la mesa los temas que le interesan y que serán una constante en su cine: la muerte, la violencia, los cuerpos desnudos, el sexo, una juventud en búsqueda permanente, los pueblos pequeños o los lugares desolados en donde hay poco o nada que hacer, la relación de pareja, que no suele ser sino la acentuación de la soledad del individuo, lo incontrolado e impulsivo del actuar del hombre, la violencia…. Fredy es un joven que sufre de epilepsia. Vive solo con su madre, sin trabajo, entrenando a su pequeño pájaro para cantar. Amante de las motos y la velocidad, es el único, entre su grupo de amigos que tiene novia. Eso que lo hace diferente, es también lo que desencadenará su tragedia cuando un joven de origen magrebí se atraviese en su camino.

L’Humanité (1999)
El inicio de esta laureada película es crudo y directo: el primer plano de una vagina desgarrada. Un macabro y cruel hallazgo que desencadena una investigación policial al frente de la cual estarán Pharaon y su comisario jefe. Pharaon, es un oficial de policía que hace poco sufrió la pérdida de su novia y su bebé. Vive solo con su madre, pese a que ya está cercano a los 40. Sus únicos amigos parecen ser Domino, de la que está enamorado, y su impertinente e impulsivo novio. Con ellos comparte sus ratos de ocio, sus salidas a la playa… Pero son de esa clase de compañía que más pareciera provocar soledad y desasosiego que alimentar el alma. Es un hombre raro, con la extraña manía de oler todo y a todos, y con largas ausencias mentales, reflejadas a lo largo de toda la película en su mirada.

Twentynine Palms (2003)
29 Palms es un pequeño pueblito californiano de carretera, Inhóspito, desértico, solitario… Reúne todos los tópicos de los pueblos de carretera de las películas gringas, incluso por los restaurantes y el motel en el que Kathia y David, una pareja de pocas palabras y mucho sexo, se alojan. 29 Palms es el lugar que eligen para una pequeña escapada, lejos de su ciudad natal, sin conocidos ni interferencias en su particular romance, solos, con mucha naturaleza e innumerables rincones por explorar, un paisaje un tanto desolado y desnudo, claro reflejo de lo que la pareja es y de la manera como se muestra…

Flandres (2006)
Hay un antes, un durante y un después de toda guerra. Eso está claro en esta película que muestra la tranquila y “anodina” vida de un grupo de jóvenes, y en especial dos personajes, Barbe y Demester. Ella es una joven que lidia con su auto-búsqueda a través de sus encuentros sexuales. Él es un trabajador del campo que un día debe partir hacia una guerra lejana. Son pareja sin serlo, pero sobre todo son dos seres humanos que se encuentran en su soledad. En el campo de batalla, Demester no sólo tendrá que cambiar su pausado y repetitivo ritmo de vida rural para adaptarse a la acción y lo imprevisible de cada minuto en la guerra, sino que habrá de mirar al horror a los ojos: matar, violar, ver morir….

Hadewijch (2009)
Celin es una joven de clase alta estudiante de teología que pretende integrarse a la vida de un convento católico. Cuando la madre superiora le dice que su búsqueda de Dios debe realizarla afuera, en las calles, en el mundo “real”, Celin se ve obligada a dejar la seguridad de los muros, el ayuno y la oración, para salir a vivir. Afuera conoce a Yasin, un joven magrebí, también profundamente religioso, pero que abraza la fe del islam. Con él, y con su hermano, recorrerá un camino que la acercará al integrismo. En cierto sentido Hadewijch rompe con muchas de las constantes que propone Dumont en sus películas: ya no estamos en un pueblo pequeño, sino en París; ya no hay sexo, sino la marcada ausencia del mismo porque la protagonista en una joven virgen aspirante a monja; ya no hay relaciones de pareja…

Hors Satan (2011)
En Hors Satan, el director francés da un giro atípico a su filmografía y abre el filme con un asesinato que además no es impulsivo, sino premeditado. De hecho quien lo realiza es una especie de “santo”, un exorcista, un hombre que trae a la tierra una suerte de justicia divina, porque en los parajes de la costa francesa donde se desarrolla la película, habita el mal, en forma de diablo. Él es un particular asceta que vive a la intemperie asistido por una chica del pueblo. Ella es su amiga incondicional, junto a quien reza y pasa largos momentos de contemplación, y por quien siente algo más fuerte que el amor carnal que la joven anhela. Ambos están dispuestos a hacer cualquier cosa el uno por el otro, hasta tal punto que sus actos responden a unos muy peculiares parámetros morales que mezclan la justicia divina con la terrenal.

Camille Claudel, 1915 (2013)
Con su séptima película Dumont deja a un lado, por primera vez en su filmografía, los personajes anónimos para ofrecernos un retrato de la artista Camille Claudel. Pero evidentemente se trata de un retrato a su manera: un acercamiento muy íntimo y muy desde la psicología. Camille Claudel fue una genial escultura francesa, amante y colaboradora de Rodin en muchas de sus principales obras, que pasó sus últimos 30 años de vida sin contacto con el mundo en un centro psiquiátrico en el que únicamente su hermano, el poeta y ferviente católico Auguste Claudel, la fue a visitar. Precisamente esperando uno de esos encuentros que sucedían cada 4 o 5 años, se sitúa la acción, o más bien la espera. Una interpretación fascinante y desgarradora de Juliette Binoche en el papel de una mujer que vio marginada su genialidad creativa por el peso del hombre con quien trabajó y a quien amó.

P’tit Quinquin (2014)
Comienzan las vacaciones. Quinquin, un chico travieso y malcriado, y su grupo de amigos, viven en un pequeño pueblo de la costa francesa que un día ve truncada su tranquilidad con el hallazgo de una vaca muerta y, en su interior, restos de un ser humano. Sin embargo, este misterio es sólo el inicio de una serie de macabros crímenes que, conectados entre sí, comenzarán a tener sentido. En la investigación policial dirigida por el atípico inspector Van der Weyden, al que más que su inteligencia parecen dominar sus tics, y su no menos peculiar ayudante, se cruzarán una y otra vez Quinquin y sus amigos entre risas, paseos en bicicleta, travesuras y algún que otro enfrentamiento racista con los niños inmigrantes del pueblo. P´tit Quinquin vio la luz como una miniserie de cuatro capítulos para televisión y su particular humor pronto cautivó a un público acostumbrado a un Dumont mucho más inmisericorde y descarnado.

Ma Loute (2016)
En la costa francesa una familia de humildes pescadores, completa sus ingresos trasladando gente de un lado a otro de la bahía. Sus clientes son la alta sociedad que tiene el pueblo como lugar de vacaciones. Pero este año, una serie de desapariciones alteran el ritmo del lugar. Ma Loute es una comedia, pero una comedia a lo Dumont, es decir, más bien una caricatura con mucho de esperpento literario: nada de final feliz y personajes suaves, mucho de grotesco y realidad “deformada”. Y es que el género le permite a Dumont ser más dramático que el drama mismo y afrontar un tema que desde el “realismo” sería más difícil, o menos digerible: el de un mundo capitalista en el que los ricos devoran a los pobres, y que aquí, por obra y gracia del chiste, da la vuelta a la sartén para que sean los pobres quienes literalmente devoran a los ricos. Una vez que uno acepta las reglas de esta especie de juego del absurdo, la risa es inevitable de la mano de una galería de personajes que se quedarán por siempre en nuestra memoria: El orondo inspector Machin, la disfuncional familia Van Peteghem, la bellísima Billie en su personal búsqueda de identidad de género, y por supuesto Ma Loute.

Jeannette, L´Enfance De Jeanne D´Arc (2017)
Irreverente, transgresora, desconcertante, fascinante, divertida, tediosa, incomprensible, reveladora… Tantos adjetivos y tan opuestos como se quieran, pueden usarse para definir la última película de Dumont, un musical con el que lo que sí queda claro es el deseo del cineasta francés de romper esquemas y seguir sorprendiendo. Corría el año de 1425 y quien luego sería la heroína del pueblo francés, era por entonces una inquieta niña de 8 años que crecía entre las ovejas reflexionando continuamente sobre la miseria y el dolor que las gentes de su pueblo sufrían por causa de los ingleses. Acude a los consejos de la monja Madame Gervaise, debate con amigos de su edad, lanza preguntas y súplicas a Dios, pero los años pasan, ella crece y nada cambia. El mismo dolor, el mismo hambre, las mismas dudas. Jeannette está lista para tomar las armas y convertirse en Juana de Arco. Coreografías arrítmicas, personajes no demasiado afinados y una aparente ingenuidad en la fotografía son otros de los ingredientes de este musical ecléctico, un tanto punk por lo irreverente, pero que bebe en distintos ritmos musicales, desde lo litúrgico, por llamarlo de algún modo, al rap todo con un sustento electrónico.

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