TV: Crítica de “The Walking Dead”

The Walking Dead (Estados Unidos – 2010/16)

Creador: Frank Darabont / Producción: Paul Gadd, Jolly Dale, Angela Kang, Matthew Negrete, Channing Powell, Nichole Beattie, Sang Kyu Kim / Intérpretes: Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa McBride, Chandler Riggs, Lauren Cohan, Steven Yeun, Danai Gurira, Scott Wilson, Sonequa Martin-Green, Jeffrey Dean Morgan, Emily Kinney, Alanna Masterson, Josh McDermitt, Christian Serratos / Compañías productoras: AMC Studios, Circle of Confusion, Valhalla Entertainment, Darkwoods Productions, Idiot Box Productions / Episodios: 99 (Siete temporadas) / Cadena original: AMC /Distribución en Latinoamérica: FOX1 / Fox Play / Netflix.

THE WALKING DEAD: UN ANTIGUO NUEVO MUNDO

“Esto ya no es una democracia” clama Rick Grimes al finalizar la segunda temporada. Es un punto de quiebre, un cambio de rumbo ante una estrategia que los llevó a la derrota, sin comida, sin techo, sin protección. Hasta allí, el protagonista de The Walking Dead carecía de atractivo dramático; era un policía débil, ingenuo y dubitativo hasta el hartazgo, incapaz de tomar decisiones drásticas en un nuevo mundo que las imponía todo el tiempo, de forma imperativa y perentoria. Muchas veces su alma conciliadora lo llevó a tomar buenas decisiones, como la de no confrontar con Hershel en la granja, lo que redundó en una valiosa tropa a futuro. Sin embargo, la indecisión casi le cuesta la vida a manos de Shane. Con ese asesinato Rick sacrifica no sólo a su otrora amigo sino una parte de sí mismo y, con ello, todos esos defectos con que lo describimos. En ese momento comienza el gran cambio del protagonista de esta serie y eso se inicia con la decisión de mantener a todos juntos. Pero para ello exige superpoderes; se acabaron la deliberación, la discusión y las quejas. Ahora Rick es líder con plenos poderes. Aunque ese cambio esbozado en el discurso no se pondrá en práctica de manera lineal e inmediata, su discurso es más parecido a una promesa de campaña en donde los objetivos se irán cumpliendo con el tiempo, llegando a completarse cabalmente cuando el grupo (más otros que se irán sumando) arribe a “Alexandría” al promediar la quinta temporada.

The Walking Dead es una historia de sobrevivientes y, a su vez, una parábola de la historia del mundo antiguo. El núcleo de la serie son las formas en que esos grupos humanos se organizan, re organizan, conviven y hacen frente a la amenaza zombie y humana (que pronto se revela más peligrosa).

En las primeras temporadas, Rick y su grupo son nómades; llegan a un lugar medianamente resguardado, viven allí hasta que su seguridad se ve amenazada por los zombies (primera y segunda temporada) o por los otros grupos (cuarta temporada). Entre asentamientos deambulan, buscan agua, comida y techo. Esto ocurre hasta que luego de tantas luchas y peregrinajes se hacen conscientes de sus habilidades y su aprendizaje. Ellos son guerreros, están curtidos por mil batallas, no tienen miedo, saben organizarse y son hábiles en el manejo de las armas.

Así irrumpen en Alexandría: una comunidad sedentaria que no conoció el peligro de la intemperie. Rodeada de muros, son en muchos aspectos una sociedad de avanzada, pero débiles. No saben cómo protegerse más que con sus muros. Y como los Hicsos en Egipto, los Acadios en Sumer y los Bárbaros en Roma, Rick y su grupo entran en la comunidad por la necesidad de esta de un ejército. Pero, como pasó con aquellas civilizaciones, estos guerreros pronto se hacen del poder.

Hay un cambio de era y eso se ve reflejado en el descubrimiento que ellos hacen de otras comunidades que intercambian bienes, aparece el comercio. “Su mundo está por hacerse mucho más grande” les dice Jesús, nuevo personaje que parece destinado a convertirse en protagonista de los próximos episodios. Negan, el largamente anunciado nuevo “malo”, y su banda son como el paroxismo de la de Rick. Son guerreros, no se ven sus casas, viven como motoqueros que duermen a la interperie. Una comunidad de easy riders que sobreviven cobrándoles usureros tributos a las comunidades de en derredor. Al aparecer Negan al final de la temporada, le dice a Rick: “Verás, sea lo que sea que hagas, no importa qué, no te metes con el nuevo orden mundial”. Pero nadie sabe aún en qué consiste ese nuevo mundo o si son en verdad nuevos mundos. Todos andan un poco a ciegas, lo que era ya no existe, sólo quedan sus ruinas y, sobre ellas, un nuevo comienzo. De forma espiralada el mundo se recrea y vuelve a transitar los mismos caminos, pero con otros zapatos y otros peligros a su alrededor. El mundo de la temporada siete será el de Negan; Rick y los suyos intentarán imponer el propio.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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