A propósito de “Laurence Anyways” y “Tom at the Farm”

DRAMA DE IDENTIDAD Y THRILLER PSICOLÓGICO

A pesar de que en Argentina sólo se haya estrenado de forma oficial la última película del realizador canadiense Xavier Dolan, su filmografía lleva cinco largometrajes y uno en proceso. Situación que lo ubica dentro de lo que podría llamarse una obra prolífica, que en pleno crecimiento y desarrollo artístico no deja de sorprender ni a sus seguidores ni a la crítica. Entonces, luego de que Mommy se diera a conocer al mundo a lo largo de casi dos años de derrotero de exhibición internacional, parece surgir un interés por este joven cineasta que, inspirado en las artes visuales, la moda y la fotografía, tiene el don de crear universos cinematográficos en los que prevalece el drama como género predilecto.

Si bien, su estilo sólo se puede comenzar a analizar a partir del visionado de, por lo menos, sus dos primeros filmes, lo cierto es que desde Yo maté a mi madre, lo que se observa es la presencia de ciertos rasgos formales muy puntuales, como por ejemplo la utilización de ralentis, la estricta musicalización de las escenas, la colorimetría, las angulaciones y posiciones de cámara, etc; que delimitan y sientan las bases de lo que ya en su quinto filme es resultado de un proceso de desarrollo y maduración en torno al lenguaje audiovisual.

Laurence Anyways, su tercer largometraje, es el primer síntoma de evolución, y la evidencia más palpable es no encontrar su nombre en la nónima de actores. Acostumbrado a reservarse el papel protagónico, en esta oportunidad decide hacerse a un lado de la actuación y volcar su creatividad en la dirección de actores, la puesta en escena y la producción. Si bien, desde un comienzo siempre se ocupó de todos estos roles, lo que muestra este corrimiento personal de la escena es la de no necesitar aparecer en presencia física para hacer notar su autoría como artista. Es decir, sin ver a Dolan en pantalla, se puede reconocer muy fácilmente que se trata de una película suya.

La historia de Fred Belair (Suzanne Clement) y Laurence Alia (Melvil Poupaud) es la de una pareja que lleva diez años de relación, pero Laurence, un profesor de Literatura, comienza a sentir la necesidad de vestirse y actuar como mujer. Una transformación personal que no sólo involucra su propia identidad sino también la de Fred, que no deja de amarlo a pesar de su decisión. Es interesante como más allá del nudo central de la estructura del guión, lo que prevalece en la escena fílmica es el pasaje de una década a la otra que va desde fines de los ochenta a principios de los noventa. Representado en el vestuario, la escenografía y la música, el espíritu de cambio se respira visualmente a pesar de los diálogos.

La sexualidad como tópico es un clásico del repertorio Dolan, pero contrario a lo que podría pensarse, no es éste el centro de su temática sino sólo una excusa para la narración de historias en las que los personajes sufren amores o desamores provocados por la soledad, el aislamiento o la imposibilidad de poder conectar con otros seres humanos más allá de un pequeño círculo de confianza que tampoco se extiende mucho en el tiempo. Relaciones fugaces y efímeras pero intensas (y en todos los casos de a tres) son la base orgánica de su concepción dramática.

En Tom at the Farm regresa al papel protagónico pero en un filme en el que más se aleja de su manierismo estético para darle el lugar principal a la historia propiamente dicha y a la adaptación de la obra literaria de Juan Mayorga, que lo encuentra involucrado en un relato tripartito en el que tras la muerte de su pareja, Tom (Dolan) viaja al pueblo natal de éste para celebrar su funeral.

Pero la misión no es tan sencilla, porque la madre del difunto no sabe que su hijo era homosexual y su hermano mayor, Francis (Pierre-Yves Cardinal) lo obliga a ocultar la verdad bajo presión y hostigamiento permanente. Con el foco en el drama y una belleza estética que fotografía amplios espacios rurales, la cuarta película del cineasta canadiense comienza a perfilar lo que Mommy confirma: madurez artística y sensibilidad a la hora de crear universos ficcionales de personajes que sufren pero sin perder jamás su glamour.

*Laurence Anyways se exhibe entre hoy y el domingo a las 19:30hs. y el sábado además a las 22:40hs. en BAM Cine arte (Diagonal norte 1150, CABA). Tom at the Farm tendrá también 4 funciones a confirmar.

Por Paula Caffaro
@paula_caffaro

 

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