TV: Crítica de “How to get away with murder”

How to get away with murder (Estados Unidos – 2014/2016)

Creador: Peter Nowalk / Producción: Scott Printz, Joe Fazzio, Tracy Bellomo, Viola Davis / Intérpretes: Viola Davis, Billy Brown, Alfred Enoch, Jack Falahee, Aja Naomi King, Matt McGorry, Karla Souza, Charlie Weber, Liza Weil, Conrad Ricamora, Katie Findlay, Sarah Burns / Compañías productoras: ShondaLand, Nowalk Entertainment, ABC Studios / Episodios: 45 (tres temporadas) / Cadena original: ABC / Distribución en Latinoamérica: Canal Sony.

HOW TO GET AWAY WITH MURDER: LA ESTRUCTURA AL PODER

Annalise Keating es una excelsa abogada y profesora; tan talentosa como sádica, tan ingeniosa como ambiciosa, tan eficaz como manipuladora. Estados Unidos se muestra a sí mismo como la democracia del mundo, pero también como la sociedad liberal por antonomasia: la competencia engrandece la Nación y el que mejor compite, el que está dispuesto a todo, es el que triunfa (no hace falta mirar las elecciones presidenciales para saberlo).

Annalise impulsa una competencia descarnada entre sus estudiantes cuyo premio es no sólo un trofeo sino el privilegio (?) de trabajar para ella. Una pregunta subyace a toda la trama: ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar? ¿Qué sacrificarían por alcanzar ese sueño?

How to get… rompe con la estructura clásica de serie de abogados o de crimen. Hay, sí, un caso particular por capítulo (a veces pueden durar más), pero también hay otro caso más grande, que involucra siempre a Annalise y sus alumnos, que se resuelve durante toda la temporada. Lo ingenioso es que este último está narrado de adelante hacia atrás. El crimen más importante es el perpetrado por los protagonistas e involucra a Annalise, sus alumnos y ayudantes. A partir de flashfowards del momento cúlmine, quedamos atrapados durante los 15 capítulos de cada temporada ansiosos por saber no ya qué, sino por qué pasó lo que pasó y cómo van a escapar de sus consecuencias.

El crimen lleva al círculo vicioso de mentiras hasta el punto en que se miente incluso en las cosas más mínimas, más cotidianas, en las que ni siquiera es necesario. Pero la mentira desemboca en paranoia y todos se vuelven sospechosos de todo. Ese círculo vicioso también es el del crimen, una mano mancha a la otra.

Durante gran parte de las dos primeras temporadas (la tercera está por la mitad a la fecha) estos recursos se mantienen firmes, sin fisuras. Pero promediando la segunda, cuando se resuelve el conflicto mayor de la temporada, aquellos recursos comienzan a oxidarse, los engranajes empiezan a hacer ruido, la maquinaria comienza a fallar. La mentira compulsiva ya no parece ser rasgo de los personajes sino de los guionistas: se esconde información caprichosamente, otra es descubierta de forma inverosímil e incluso algunos personajes conocen hechos que es imposible que conozcan.

La estructura termina convirtiéndose en un corset de la trama y la acción dramática al punto de volver a los personajes en marionetas que deambulan por el escenario, manejadas por un Dios caprichoso y sádico, casi un espejo de Annalise. Sin embargo, esa misma estructura aún genera intriga, por lo que, incluso para saber qué pasó finalmente, seguimos esperando religiosamente cada viernes para ver un nuevo capítulo.

Por Martín Miguel Pereira
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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