Reflexiones a partir del documental “Lemebel” (2019) de Joanna Reposi Garibaldi

ENCONTRAR EL NICHO

En el género documental muchas veces el tema es tanto o más importante que la hechura de la película. Hay obras que, en determinado momento, hay que ver, no por sus cualidades técnicas y expresivas sino porque narran algo que todos deberíamos saber o conocer. Se me viene a la mente Una verdad incómoda (An Inconvenient Truth, 2006) con Al Gore como protagonista en donde el ex vicepresidente estadounidense pasaba un powerpoint durante casi todo el metraje como si se tratara de una conferencia de Alberto Fernández explicándonos las fases de la cuarentena, pero en este caso sobre el calentamiento global. Recuerdo que en ese momento, cuando el tema era harto conocido pero no estaba tan en boga, era un documental fundamental, había que verlo. Años más tarde, como pasa inexorablemente con ese tipo de obras que no tienen otro interés más que la información que despliegan, resulta una película completamente intrascendente, como un diario de ayer. Otros documentales, en cambio, consiguen interés exclusivamente a partir del personaje retratado. Su sola presencia justifica la producción. Sobre esto voy a extenderme un poco más tomando dos casos que se me parecen ilustrativos:

1. Un conocido hizo un documental sobre un músico argentino que no me simpatiza en absoluto. Como la productora era una amiga mía fui a verlo de todas maneras en el marco del Festival de Cine de Mar del Plata llevándome una grata sorpresa. Imagino que si lo disfruté a pesar de no gustar del músico, aquellos fanáticos habrán vivido un gran momento en el visionado. El documental era bueno y punto, no dependía de ingredientes extras para juzgar su calidad, su hechura bastaba para defenderse. Meses después le pregunté al director cómo le había ido en su recorrido por festivales esperando saber de una larga y fructífera carrera del filme. Sin embargo fue todo lo contrario. Finalmente me contó que una conocida que trabajaba en un festival europeo, ante su insistencia, le hizo una devolución explicando la negativa del festival a mostrar su película. La respuesta fue que el documental “estaba bien” pero que al músico en cuestión no lo conocía nadie en Europa. No importaba la calidad del documental, importaba el status del protagonista.

2. Werner Herzog es probablemente mi director favorito. En el BAFICI 2019 (tan lejano hoy día) fui a ver, con mucha expectativa, el último documental del director alemán: Meeting Gorbachev (2018). Mi desilusión fue inmensa. Más allá de la actitud zalamera y el embelesamiento de Herzog con el ex líder soviético había algo que fallaba por sobre todas las cosas: el propio Gorbachev. Ya muy viejo y con un ritmo agotadoramente cansino marcaba el ritmo del documental. De hecho, en medio del metraje se muestran imágenes de otro documental de finales de los noventa en donde se lo ve a un Gorbachev activo, reflexivo y hasta por momentos gracioso. Ese archivo evidencia aún más la falencia básica de la película: el personaje no estaba a la altura de las circunstancias; esta obra se tendría que haber hecho 20 años antes. Sin embargo, con semejante protagonista (además del ilustre nombre del director, obviamente) el documental tiene distribución asegurada, amén de su calidad.

En estos dos puntos puede resumirse algunas de mis consideraciones sobre Lemebel (Joanna Reposi Garibaldi, 2019). El documental se construye a partir un archivo profuso sobre el artista chileno y activista por los derechos de la comunidad LGBTQ; este consta de fotografías, filmaciones caseras, audios y videos de performances. Esto va acompañado de filmaciones de proyecciones de fotografías sobre edificios en el barrio donde vivió el artista. Por momentos la directora parece abusar de ese recurso y no siempre el archivo es suficientemente interesante para narrar las peripecias del protagonista. La imagen de archivo es un problema con el que nos enfrentamos todos los realizadores fuera de Estados Unidos y algunas otras potencias del mundo. No solemos contar con muchas imágenes o incluso a veces fotos o audios de nuestros artistas. Sin caer en The Beatles, basta con mirar What Happened, Miss Simone? (Liz Garbus, 2015), el documental sobre Nina Simone que se encuentra en Netflix. Nosotros no poseemos esa cantidad de archivo ni siquiera de nuestros artistas más reconocidos. Las cintas del material televisivo de antaño han corrido una suerte tan desgraciada como gran parte del cine argentino. Empero, con sólo tener archivo no basta, hay que saber usarlo (de nuevo, el documental sobre Nina Simone es una muestra negativa de ello). Aquí ocurre algo similar. Finalmente hay una decisión que toma la directora que considero completamente errada. Lemebel culmina con una imagen casera, que filmó la propia realizadora, del artista saliendo de una clínica en un estado de salud deplorable. Creo que cualquier figura hubiera preferido que su última imagen sea en su momento de esplendor, cualquier artista termina siendo inmortalizado no en su último período sino en el más representativo, el más productivo, el más brillante.

La buena acogida que el filme ha tenido en los festivales más importantes del circuito considero que se debe a lo que expliqué en ambas anécdotas: la figura de Lemebel y el novedoso interés que existe por él, no va de la mano con la calidad del documental.

Por Martín Miguel Pereira

Lemebel (Chile / Colombia – 2019), de Joanna Reposi Garibaldi está disponible en Google Play e ITunes.

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