Crítica: Postales de Leningrado (2007), de Mariana Rondón

Postales de Leningrado (Venezuela / Perú – 2007)

Festival de Kerala, India 2008 Mejor Dirección y Premio Fipreci.
Festival de Biarritz 2007: Gran Premio EL ABRAZO a la mejor película.
Festival de Punta del Este 2008.
Más de 20 premios en festivales internacionales.

Dirección y Guion: Mariana Rondón / Fotografía: Micaela Cajahuaringa / Música: Felipe Perez Santiago, Camilo Froideval / Montaje: Marité Ugás / Sonido: Rosa María Oliart / Intérpretes: Laureano Olivares, Greisy Mena, William Cifuentes, Haydeé Faverola, Maria Fernanda Ferro, Beto Benites, Richard Navarro, Ignacio Márquez, Oswaldo Hidalgo, Claudia Usubillaga / Duración: 90 minutos.

Hacia mediados de los años 60, como en el resto de América Latina, se desarrolló en Venezuela una guerrilla importante en la zona selvática. Fruto del amor de dos jóvenes militantes, nace una niña, cuyo rasgo central es no tener nombre, no estar en ningún lugar, haber aprendido, de alguna manera, a ser invisible. La película cuenta de la actividad de estos jóvenes, de sus familiares, los allegados, la violenta e ilegal represión del ejército y los modos en que cada uno de los personajes aprendió a sobrevivir y a morir en medio de la creciente ola de violencia política.

El trabajo de la directora es soberbio. Notable por la naturalidad con que asume el punto de vista de los niños para contar la historia. Si bien la misma es relatada por la niña sin nombre, su primo Teo es quien aparece como protagonista de gran parte de esa historia y en muchos momentos los puntos de vista se confunden, sin perder la posición infantil frente a una situación cruenta y dolorosa.

Los recursos estéticos que utiliza Rondón son siempre acertados. El uso de flashbacks o flashfoward indistintamente, rompen la unidad espacio temporal y refuerzan la unidad temática. Las grafías sobreimpresas, propias del mundo infantil, hacen tolerable la violencia (especialmente la sangre y las muertes, que no son por ello negadas). La superposición de la voz en off de la niña con la voz de los protagonistas, recupera la idea de la trama como relato y no como situación real que esta siendo vivida. Y en tanto relato, visión subjetiva de algo que fue vivido o referido y es recordado.

El tratamiento del tema de las juventudes militantes revolucionarias también es asumido con madurez. Aunque existe una clara posición política en favor del proyecto revolucionario, la directora no deja de mirar críticamente varias cuestiones de las acciones militantes: cierto infantilismo político, la mirada romántica sobre el hecho revolucionario, el incorrecto análisis en la relación de fuerzas, la relación burocrática militar de ciertas organizaciones políticas, entre otros aspectos. Y por supuesto en la conflictiva relación de los militantes con sus hijos y de ellos con aquellos progenitores imaginados y deseados. Pero ello lo hace siempre desde este punto de vista de los niños, cuyo filtro permite reflexionar sobre estas cuestiones y mostrar la represión, la tortura, el manejo de los medios de comunicación por los sectores poderosos (militares y económicos), de un modo inteligente, atractivo y no dogmático.

Visualmente bella, matizada con una elección interesante de registros musicales, tiene una destacada escena de un golpe a una gran tienda de artículos femeninos, en la que ironiza sobre las militantes universitarias, la mirada de época sobre la condición femenina y de paso aprovecha para montar un mini-relato de acción que banaliza el más clásico estilo hollywodense. Con Postales de Leningrado Mariana Rondón se revela como una creativa y sólida realizadora.

Daniel Cholakian
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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