Crítica: Pendeja, payasa y gorda (2017), de Matías Szulanski

Pendeja Payasa y gorda (Argentina – 2017)

Guion, dirección y montaje: Matías Szulanski / Producción: Matías Szulanski, José Luis Crescia / Fotografía: Sebastián Ferrari / Sonido: Catriel Vildosola / Música: Leo y Mateo Sujatovich / Intérpretes: Mirta Wons, Flor Benítez, Ana Devin, Germán Tripel, Macarena del Corro, Vicky Alsúa / Duración: 74 minutos.

El filme del director Matías Szulanski, cuenta la historia de un grupo de mujeres que aceptan trabajos sucios. Mujeres dispuestas a todo por conseguir al chico que les gusta, mujeres con personalidades fuertes, mujeres jefas. En este cuento no hay lugar para el sexo débil y los hombres que las secundan sólo acompañan las decisiones que ellas toman. El protagonismo es absolutamente femenino.

El elenco está compuesto por Flor Benítez (Payasa), Ana Devin (Pendeja), Macarena del Corro, Denise Yañez, Florencia Benítez, Ana Victoria de Vincentis, Fernando Miró, Claudia Schijman, Victoria Alsúa, Andrés Gil y el reconocido German Tripel. Sin embargo, el destaque es para la actriz Mirta Wons, quien personifica a Natalia “la gorda” López, y es la encargada de romper y volver a unir la historia.

¿Que constituye al relato para que el relato sea tal? El relato presupone la temporalidad, pero, en este caso, la temporalidad se quiebra.  La descripción de la primera escena nos sitúa en un tiempo lineal y continuo, pero con los cambios que van sucediendo, el relato se fragmenta y distorsiona. Por esto el director elige contar la historia por capítulos, tomando diferentes partes, como una especie de rompecabezas. El trabajo de unirlas queda para al público.

Ésta fue una excelente elección para narrar un cuento, en el sentido de que si lo hubiera hecho respetando los cinco elementos obligatorios del relato (la situación de equilibrio del comienzo, degradación de la situación de equilibrio, estado de equilibrio constatado, búsqueda de equilibrio y restablecimiento del equilibrio) sería una historia más, sin ningún matiz, y con poco que entregar al espectador. Szulanski marca la diferencia de manera acertada y divertida.

Si bien la película posee una gran cuota de violencia, no deja de ser festiva, bizarra y hasta se las rebusca para entregarnos algunas escenas en la que predomina el suspenso. Pendeja, Payasa y Gorda, termina conformando una comedia negra independiente, que además de divertirnos, nunca deja de sorprendernos.

Por Mariana Ruiz
@mariana_fruiz

80%
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