Crítica: La cura siniestra (2016), de Gore Verbinski

La cura siniestra / A Cure for Wellness (Estados Unidos – 2016)

Dirección: Gore Verbinski / Guion: Justin Haythe / Producción: David Crockett, Arnon Milchan, Gore Verbinski / Fotografía: Bojan Bazelli / Edición: Pete Beaudreau, Lance Pereira / Intérpretes: Dane DeHaan, Jason Isaacs, Mia Goth, Ivo Nandi, Celia Imrie, Adrian Schiller, Manon Kahle / Duración: 146 minutos.

Conocido por ser el director de la saga Los Piratas del Caribe, Gore Verbinsky, reincide en el género de terror luego de que en 2002 realizara la versión occidental de The Ring. Tal vez más habituado a narrar historias que involucren aventuras por países lejanos u océanos infinitos, La cura siniestra, su último filme, cuenta la desventura de un joven CEO implicado en un presunto caso de defraudación a la empresa en la que recientemente ha sido ascendido. Pero lejos de las felicitaciones (más allá de un de un brindis con champagne en vasos de plástico y la oficina heredada del vendedor más prestigioso de la casa fallecido horas atrás) el festejo por el ascenso se transforma en un viaje hacia un spa al pie de los Alpes Suizos con el objetivo de traer de regreso al Sr.Pembroke, el único hombre que puede salvar a la firma de la quiebra.

En el Spa todo parece armonioso y relajante hasta que poco a poco, nuestro joven enviado, el Sr.Lockhart comienza a hacer todo lo que un tradicional protagonista de filme de terror debe hacer: quebrar las reglas de lo permitido y entrometerse en donde no debe porque es justamente en los lugares vedados a los huéspedes donde el mal habita.

A los pies de los Alpes el método de cura del lujoso Spa es a través del agua milagrosa que brota del acuífero donde está construido el edificio, pero la novedad que pronto descubrirá Lockhart es que muy al contrario de lo que podría pensarse, allí los pacientes mueren deshidratados. Ahora la misión es doble y el protagonista no sólo deberá traer de vuelta al hombre que tiene la clave para salvar sus negocios sino también descubrir los mecanismos de los perversos y ancestrales métodos de curación que allí se ofrecen.

Basados en una leyenda de principios de siglo XX el tratamiento propuesto involucra extraños aparatos que más que de relajación parecen de tortura, pero una vez iniciado el proceso el paciente construye una dependencia absoluta y pérdida de la razón que lo sumergen en una realidad ficticia que no hará más que llevarlos a una muerte desagradable.

Con una fotografía destacada y planos que hacen honor al sitio donde yace el Spa, La cura siniestra ofrece momentos satisfactorios para los amantes del género brindando suspenso y hasta escenas donde la sangre brota en primero planos. Pero falla a la hora de construir el final y luego de casi dos horas de película, el desenlace se hace denso y con una fachada épica que poco coincide con el desarrollo del filme. Quiero decir que no había necesidad de un final tan apoteótico cuando la historia venía con un ritmo más minimalista y sincero.

De todos modos, hay que destacar su realización y la eficacia con la que se ponen en escena las personalidades de todos los huéspedes incluido nuestro Sr.Lockhart quien se resiste a ser llamado paciente pero indudablemente termina siéndolo atravesando en cada escena del filme, una tras otra, degradaciones físicas que desgastan su joven cuerpo y también su pensamiento. Pero está bien, porque los héroes sufren heridas cuyas posteriores marcas son la huella de la experiencia vivida y el saber ganado.

Por Paula Caffaro
@paula_caffaro

50%
  • Nuestro Puntaje
Podría interesarte

Escribe un comentario

No publicaremos tu mail