Crítica: Entre los muros (2008), de Laurent Cantet

Entre los muros / Entre les murs (Francia – 2008)

Dirección: Laurent Cantet / Guión: Laurent Cantet, François Bégaudeau y Robin Campillo / Fotografía: Pierre Milon / Edición: Robin Campillo / Intérpretes: François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Juliette Demaille y Dalla Doucoure / Duración: 128 minutos.

DESNUDANDO LA VERDAD, DINAMITANDO LAS CERTEZAS

Laurent Cantet es un cineasta de la incertidumbre, de la pregunta constante, de la duda, de las respuestas que se escurren, de las certezas que se escapan. En Entre los muros deja en evidencia una brecha espacio-temporal, poblada de determinados sujetos: un colegio, un año escolar, un maestro a cargo de una clase, sus alumnos. El docente y los chicos se desempeñan como pueden en un ámbito compuesto de literalidades y abstracciones, de reglas explícitas e implícitas, de ritos, procesos, dinámicas. Son cuerpos circulando a duras penas por un ambiente opresivo, que aparentemente había nacido para liberarlos, donde supuestamente deben encontrarse, pero donde al final siempre se desencuentran.

Cantet explora esas líneas de desencuentros, esos pliegues donde el universo adulto y el mundo infantil van en direcciones opuestas, o circulan en paralelo, sin confluir. El director nunca juzga a los personajes, no se pone a favor de nadie, tampoco perdona a nadie. No necesita remarcar nada, le basta con observar. Y va desenterrando y configurando un tratado sobre el lenguaje, sobre cómo éste forma cadenas de interpretaciones, posicionamientos y prejuicios redundantes, que oscurecen la verdad, que ocultan las formas, que saturan, que dogmatizan, que anulan toda subjetividad, toda voz.

El realizador de Recursos humanos, El empleo del tiempo y Bienvenidas al paraíso busca constantemente los silencios, esos momentos donde ya no es necesaria el habla, porque las miradas y los gestos ya bastan para proporcionar la autenticidad. Trata de ir focalizando lentamente en cada individuo, con el objetivo de derribar sus barreras, aunque los otros protagonistas no puedan.

Entre los muros es un filme que elude todo dogmatismo, sin caer por eso en la multiplicidad de interpretaciones de carácter improductivo. Se asoma al abismo de las formas, desnuda las motivaciones y acciones de los personajes de manera implacable. E interpela, sin dar tregua, al espectador que ve temblar todas sus convicciones.

Rodrigo Seijas
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

 

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