Crítica: El Cavernícola (2018), de Nick Park

El Cavernícola / Early Man (Reino Unido / Francia – 2018)

Dirección: Nick Park / Guion: Mark Burton, James Higginson / Producción: Richard Beek, Peter Lord, Nick Park, Carla Shelley, David Sproxton / Fotografía: Dave Alex Riddett / Montaje: Sim Evan-Jones / Voces originales: Tom Hiddleston, Eddie Redmayne, Miriam Margolyes, Timothy Spall, Richard Ayoade, Nick Park, Mark Williams, Maisie Williams / Duración: 100 minutos.

UNIÓN MÁS ALLÁ DE LA EDAD

La tribu aguarda a que las criaturas de ruidos extraños se vuelvan visibles y en dicha espera, unas flechas muy afiladas y fuertes derriban las mazas. Como si se tratara de los conejos que cazan –de manera bastante azarosa, torpe y de acuerdo a la tradición ancestral– se lanzan al ataque pero enseguida el pánico se apodera de ellos; no se trata de ningún animal pequeño y redondo como demostraban las pinturas rupestres, sino de una suerte de mamuts mecanizados gigantescos. Todos huyen hacia las Tierras malas, salvo Dug y su amigo jabalí Hognob, los únicos espectadores primitivos de la última conquista de Lord Nooth: la usurpación del valle en nombre de la Edad de Bronce.

A partir de este hecho y de su aparición accidental en el campo del juego de los raros pobladores cubiertos de metal, el carvernícola desafía al equipo campeón de fútbol, donde el ganador se quedará con el valle y los perdedores trabajarán en las minas. En consecuencia y de forma bastante previsible, la tribu carente de destrezas deportivas pero unida como grupo se enfrenta con jugadores expertos, habilidosos pero impregnados en egolatría e individualismo.

El cavernícola, al igual que las antecesoras Pollitos en fuga y Wallace & Gromit, la batalla de los vegetales presenta un trabajo impecable de la técnica del stop-motion no sólo en las expresiones de los personajes y sus movimientos, sino por la gran cantidad de detalles que contiene cada escena: los diferentes objetos de bronce, las texturas de las telas, pieles de animales o cabellos, el pueblo o la cancha, entre otros.

Sin embargo, el director Nick Park se toma numerosas licencias históricas respecto a la construcción de esta nueva edad que la convierte en un rejunte de estilos, pensamientos, arquitecturas y costumbres que dificultan concebirla como una etapa orgánica; más bien parece un collage de períodos puestos en funcionamiento para que coexistan de forma un tanto exigida. Es decir, el primer acercamiento con el asentamiento fusiona la revolución industrial con volcanes, el gobernador tiene matices de los romanos o curas, las edificiciones del pueblo comparten elementos de la Edad Media y Moderna, la guardia parece vikinga y la reina es una especie de Isabel I de Castilla con rasgos de las civilizaciones precolombinas.

El fútbol como eje de la historia desde su invención hasta las formas de jugarlo traza varios guiños y características de países desde los ingleses, los alemanes como el equipo imbatible –aunque los colores respondan más a Suecia o Ucrania– y en la versión doblada un árbitro que habla en portugués. Asimismo busca incorporar el elemento mágico ya que la pelota viene del espacio y en numerosas culturas antiguas los dioses eran los únicos que ganaban el juego.

Entre guiños, torpezas y la unidad como principio básico y conocido, El cavernícola combina una diversidad de estilos, épocas y principios para conquistar a los pobladores de la Edad de Bronce y mantener su hogar. Después de todo, eran “diestros” cazadores de animales pequeños y redondos, ¿no?

Por Brenda Caletti
@117Brenn

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