Crítica: Atómica (2017), de David Leitch

Atómica / Atomic Blonde (Alemania / Suecia / Estados Unidos – 2017)

Dirección: David Leitch  / Guión: Kurt Johnstad, basado en la novela gráfica de Antony Johnston y Sam Hart / Fotografía: Jonathan Sela  / Edición: Elísabet Ronaldsdóttir / Música: Tyler Bates / Intérpretes: Charlize Theron, James McAvoy, Eddie Marsan, John Goodman, Toby Jones, Sofia Boutella / Duración: 115 minutos.

RETRO FEMME

La actriz sudafricana, Charlize Theron, vuelve a deslumbrar en la pantalla grande en un rol que la hace brillar de comienzo a fin. Junto a James MaCvoy, Jhon Goodman y una ardiente Sofía Boutella, Atomic Blonde,  llega a los cines para contar una historia localizada temporal y físicamente en Berlín, durante los días previos a la caída del muro, a través de una estética anclada en los años ochenta.

El fucsia y el turquesa de la iluminación neón hacen resaltar el rubio platinado que lleva la agente del MI6, Lorraine Broughton (Charlize Theron), durante extensas y reiteradas escenas en la que el filme parece alcanzar su punto máximo de contacto con otros lenguajes cercanos al video clip y el fashion film. Junto a los movimientos de cámara que privilegian tomas estilizadas y un montaje, por momentos vertiginoso, Atomic Blonde, además de narrar una historia de espionaje, viene a poner en escena una propuesta estética muy fuerte basada en una mirada retro sobre los años ochenta, incluyendo una cuidada banda sonora, y planos detalle a toda la tecnología vintage característica del género como por ejemplo radios, discos, tapes, teléfonos, etc.

Con la misión de recuperar una lista en la que se encuentran los nombres de los agentes más peligrosos del espionaje ruso y alemán, Lorraine viaja a Berlín para lograr tal cometido. Una vez allí, la acción toma protagonismo ofreciendo una escena tras otra, en la que entre batallas cuerpo a cuerpo y peligrosas armas, la agente deberá luchar por sobrevivir. Golpes, sangre, balas, persecuciones infinitas por las calles berlinesas, son el escenario donde el filme cobra vida.  Además, Atomic Blonde se ocupa de complacer a su público cuando regala imágenes de la movida nocturna alemana y un par de escenas sugerentes en las que arde la pantalla mientras Theron y Boutella hacen lo suyo.

Sin embargo, el filme tiene un problema. Si bien la narración es ágil y la acción se encuentra muy bien dosificada, el desenlace se estira demasiado. Con más de dos posibles finales, el ritmo de la película decae en el último tramo. Pese a ello Atomic Blonde  es un filme que además de proporcionar grandes dosis de acción, calienta la pantalla de la mano de dos bellas y talentosas actrices enmarcadas en una estética que les calza justo.

Por Paula Caffaro
@paula_caffaro

 

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