Crítica: Antonio Puigjané, El Piru (2015), de Fabio M. Zurita

Antonio Puigjané, El Piru – Un franciscano a contrapelo (Argentina – 2015)

Dirección y guion: Fabio M. Zurita / Fotografía: Martín Frías / Edición: Eduardo López López / Sonido: Carlos Laso, Fernando González Lazo / Testimonios: Antonio Puigjané, Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel, Osvaldo Bayer, Osvaldo Fernández / Duración: 75 minutos.

PROMESAS

“Antonio estuvo preso por lo que hizo pero por lo que hizo toda su vida; no por La Tablada”, asegura Osvaldo Fernández, psicólogo y autor del libro ¿Por qué estuvo preso Puigjané? Y entonces la pregunta latente pero oculta se vuelve corpórea frente a una respuesta palpable. Allí, en ese testimonio, el documental adquiere su esencia y el protagonista se torna sublime.

Pero para llegar a esa bisagra tanto en el relato como en el mismo Antonio Puigjané, el director Fabio Zurita primero recorre toda su vida de forma lineal a partir de imágenes, de una filmación detenida en algunos espacios significativos y de una vasta cantidad de testimonios de amigos, vecinos, compañeros y del propio sacerdote.

En Antonio Puigjané, el piru también se utilizan algunos materiales de archivo como una suerte de círculos más pequeños o microhistorias que se van cerrando a medida que se desarrolla el relato. Tal es el caso de las primeras imágenes de Puigjané con las Madres en la Plaza de Mayo un 25 de diciembre y su posterior exhibición, de forma más completa, alrededor de la mitad del filme.

De la misma manera, Zurita se vale de las grabaciones de algunos espacios para realzar la figura del protagonista, sobre todo, hacia el final de la película.

Los vasos se chocan en un brindis por lo que fue y lo que aún queda, por esa promesa adeudada pero con la suficiente intensidad para determinarse a sí mismo y al otro.

Por Brenda Caletti
redaccion@cineramaplus.com.ar

 

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