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Ciclo: Esperando a Zama, el cine de Lucrecia Martel en la Lugones

El Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, con la colaboración de Rei Cine, han organizado un ciclo denominado Esperando a Zama: el cine de Lucrecia Martel, que tendrá lugar del martes 12 al viernes 15 de septiembre, en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

A escasas semanas del estreno comercial de Zama, el esperado cuarto largometraje de la realizadora salteña basado en la novela homónima de Antonio Di Benedetto -que viene de presentarse en la sección oficial del Festival de Venecia y en la sección Masters del Festival de Toronto-, la Sala Lugones ha organizado la exhibición de sus tres obras previas, en copias 35mm: La ciénaga, La niña santa y La mujer sin cabeza, títulos que conforman una de las filmografías más singulares y potentes del cine argentino de las últimas dos décadas. El ciclo se complementará con una Charla pública con la realizadora.

PROGRAMACIÓN

Martes 12
19:00hs La ciénaga (Argentina/Francia/España/Japón, 2001)
Dirección: Lucrecia Martel.
Con: Mercedes Morán, Graciela Borges.
“Parecerían pocos, en principio, los elementos constitutivos de La ciénaga, un filme que transcurre en unos días en la vida de dos familias salteñas, unidas por cierto parentesco, pero también por un par de accidentes sin conexión causal, producto apenas de un azar maligno. Hay dos mujeres al frente de esas familias: una es Mecha (Graciela Borges, en su mejor trabajo desde El dependiente, de Favio), siempre un poco ausente, “machada”, pasada de alcohol, recluida cada vez más en su dormitorio de la finca La Mandrágora. La otra es Tali (Mercedes Morán, también excelente), prima de Mecha, pero con los pies más puestos sobre la tierra, siempre preocupada por la casa, por los útiles de los chicos, por Mecha incluso, a quien tenía un poco olvidada. (…) La ciénaga es un filme que –a pesar de su rigor, de su despojamiento formal, o quizás precisamente por ello– se resiste a la simplificación, a la síntesis, un filme que no pretende develar ninguna verdad oculta ni transmitir un mensaje. Lo que hay, en cambio, en La ciénaga es una tensión permanente, quizás por los cortes, las heridas, las cicatrices que, sin querer, sin darse cuenta, se van provocando los personajes…” (Luciano Monteagudo, en Página/12).
Copia gentileza Incaa y Lita Stantic.

Miércoles 13
19:00hs La niña santa (Argentina/Italia/Holanda/España, 2004)

Dirección: Lucrecia Martel.
Con: Mercedes Morán, Carlos Belloso, Alejandro Urdapilleta.

“Casi como si no hubieran transcurrido cuatro años entre una y otra, La niña santa parece empezar allí donde terminaba La ciénaga. La deslumbrante ópera prima de Lucrecia Martel concluía de manera enigmática, inquietante, con dos adolescentes refiriéndose a un milagro improbable: ‘Fui donde se aparecía la Virgen’, decía una, con desgano. Y ella misma, ante el brumoso silencio de la otra, confirmaba: ‘No vi nada’. Ahora, en el inicio de La niña santa –el extraordinario segundo filme de Martel–, otras dos adolescentes salteñas (¿las mismas, crecidas?) asisten a una reunión parroquial de reflexión católica. La hermosa joven a cargo del grupo entona una canción religiosa y se le llenan los ojos de lágrimas. Pero para Amalia y Josefina –16 o 17 años, con esa maldad típica de la adolescencia–, la causa quizás es la falta de aire. (…) Las interrupciones, los cortes, las cisuras son permanentes en el filme de Martel –casi todos los diálogos quedan truncos–, y esas discontinuidades parecen hablar de una concepción en la que el bien, el mal y la culpa no alcanzan a tener un lugar. En su reemplazo, hay en cambio –como ya había en La ciénaga– una permanente circulación del deseo, unas corrientes ocultas, una fiebre indeterminada pero paradójicamente muy vital. Esa fiebre, esa energía, parece ser el verdadero motor de Amalia y Josefina, dos adolescentes que –sin siquiera proponérselo, mientras disfrutan de la felicidad de un chapuzón en la pileta y de un lejano aroma a flores– son capaces de hacer estallar la realidad que las rodea…” (Luciano Monteagudo, en Página/12).
Copia gentileza Incaa y Lita Stantic.

Jueves 14
19:00hs La mujer sin cabeza (Argentina/Francia/Italia/España, 2008)
Dirección: Lucrecia Martel.
Con: María Onetto, Claudia Cantero, Inés Efron.

“‘Me parece que estoy medio…’ La frase, como tantas otras en la película, es apenas un susurro y se va apagando sola, hasta quedar inconclusa. No parece dirigida a nadie, salvo a sí misma: Vero (María Onetto) se siente rara, confundida. En la ruta, justo antes de la tormenta, cuando se distrajo atendiendo el celular, cree haber atropellado a alguien, pero en la banquina sólo se ve un perro muerto. En su superficie, La mujer sin cabeza es a priori apenas eso, la sombra de una duda, la historia de una mujer que de pronto ‘no reconoce los sentimientos que la unen a las cosas y a las personas’, como sugirió Martel a la prensa. Pero por debajo de esa primera capa narrativa, la directora de La ciénaga y de La niña santa va proponiendo todo un riquísimo tejido de subtextos y ambigüedades capaces de expresar un abanico tan amplio que va desde la angustia personal y la deconstrucción familiar hasta los modos de relación de las distintas capas sociales en una ciudad de provincia (…). En términos de dramaturgia, de lo que habitualmente se conoce por ‘argumento’, poco y nada es lo que sucede en La mujer sin cabeza. Sin embargo, en la infinidad de detalles aparentemente nimios, banales, que va acumulando Martel, en la incalculable simultaneidad de pequeñas acciones y malentendidos, su película adquiere un sentido mayor: hay algo que oscila, que bascula en ese mundo en el que todo parece estar en su sitio, pero no lo está…” (Luciano Monteagudo, en Página/12)
Copia gentileza Incaa y Lucrecia Martel.

Viernes 15
19:00hs Charla pública con Lucrecia Martel

La directora expondrá sobre sus métodos de trabajo, hablará de la puesta en escena, del guión y de la
colaboración con el equipo técnico y los actores. A su término, se exhibirán materiales inéditos de la realizadora.

Las localidades podrán adquirirse personalmente con seis días de anticipación (incluyendo el día de la función) en las boleterías ubicadas en el Teatro San Martín. El precio de las localidades es de $40, estudiantes y jubilados $20 (con la acreditación correspondiente).

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